Cerca la tengo,
lejos la siento.
Cerca sus manos
lejos su aliento.
Cerca la noche
lejos los sueños.
Cerca, palabras
lejos, recuerdos.
Cerca, silencios
lejos, deseos.
Toda mi vida
cerca y lejos.
lunes, 31 de agosto de 2009
MI NIÑA
El sol ya se oculta
detrás de los montes,
mi niña se asusta
y a mis brazos corre;
se acurruca en ellos,
le inquieta la noche,
las sombras que dejan
tejados y torres,
ruidos que trae
el viento del norte;
no temas pequeña
en el horizonte
ya la luna llena
asciende y enorme
y redonda ofrece
blanca luz sin bordes;
duérmete chiquilla
aleja temores,
te daré sin límites
nanas y canciones
Sueños apacibles
juegos, ilusiones,
mis brazos rebosan
para ti, amores.
detrás de los montes,
mi niña se asusta
y a mis brazos corre;
se acurruca en ellos,
le inquieta la noche,
las sombras que dejan
tejados y torres,
ruidos que trae
el viento del norte;
no temas pequeña
en el horizonte
ya la luna llena
asciende y enorme
y redonda ofrece
blanca luz sin bordes;
duérmete chiquilla
aleja temores,
te daré sin límites
nanas y canciones
Sueños apacibles
juegos, ilusiones,
mis brazos rebosan
para ti, amores.
¿Qué hay en ti?
¿Qué hay de más misterioso en los sentimientos?
¿por qué siento lo que siento, ahora, por ti?
si casi ni te conozco.
si, al fin, eres más casi una desconocida.
5 He tenido mil sensaciones de colores
y de belleza y de luces.
Ahora, quiero decirte,
aquí,
en mi soledad
5 que yo también te quiero,
no sé bien porqué, ni cómo,
pero es lo que siento
ahora.
Puede ser,
5
de aquí en un tiempo
ya no te acordarás de mí,
pero yo siempre recordaré,
esta forma de conocer,
tan poco convencional.
5 De esta aventura
qué es la vida,
he aprendido muchas cosas
y aprenderé, pienso, muchas más,
quedan muchas por descubrir,
5 pero yo, muchas
las descubriré contigo.
Puede ser que algún día
deje salir este poema,
puede ser que lo guarde
5 en una caja de colores
la vida decidirá su destino
sea cual sea
para mi no dejará
de existir nunca.
¿por qué siento lo que siento, ahora, por ti?
si casi ni te conozco.
si, al fin, eres más casi una desconocida.
5 He tenido mil sensaciones de colores
y de belleza y de luces.
Ahora, quiero decirte,
aquí,
en mi soledad
5 que yo también te quiero,
no sé bien porqué, ni cómo,
pero es lo que siento
ahora.
Puede ser,
5
de aquí en un tiempo
ya no te acordarás de mí,
pero yo siempre recordaré,
esta forma de conocer,
tan poco convencional.
5 De esta aventura
qué es la vida,
he aprendido muchas cosas
y aprenderé, pienso, muchas más,
quedan muchas por descubrir,
5 pero yo, muchas
las descubriré contigo.
Puede ser que algún día
deje salir este poema,
puede ser que lo guarde
5 en una caja de colores
la vida decidirá su destino
sea cual sea
para mi no dejará
de existir nunca.
CRÓNICA DE UNA RECREACIÓN



De verdad, tengo que decirles a mis paisanos que contar las vivencias durante los tres días que ha durado nuestra recreación, es bastante más difícil de lo que se imaginan la mayoría de ellos.
Alegrías, momentos muy emotivos, cansancio, orgullo. Todo mezclado, junto, unido, como ha estado el pueblo de Bailén, los bailenenses, con todos aquellos que nos han visitado durante estos días, con el punto culminante el domingo, con nuestra recreación, a la que acudieron casi 30000 personas. Contar todo esto me va a costar, porque los sentimientos no se cuentan tan fácilmente como se piensa.
Comenzó todo el viernes día 3. En mi casa me ponía el traje de granadero del Regimiento de la Reina, esos que en el campo de batalla en 1808 defendieron, a 50 metros escasos, la Ermita de la Limpia y Pura y la entrada al pueblo. Ese regimiento formado por gente del pueblo de Bailén, unos nacidos y otros adoptados, pero todos orgullosos de ser y de pertenecer a este pueblo con tanta historia.
Me marchaba al polideportivo, pues desde allí se iban a iniciar los actos propios, con la bienvenida del alcalde a todos los participantes; al menos, a todos los que se encontraban en este lugar, pues eran tantos y venidos de tan diferentes lugares, que muchos de ellos llegaron a altas horas de la madrugada del día 4.
En el Paseo de Las Palmeras, completamente lleno de gente, volvimos doscientos años atrás. Hasta el alcalde se vistió de época para dar la bienvenida a los recreadores. Comenzaba el desfile de las tropas venidas desde todos los lugares de España, Francia, Portugal, Holanda e Inglaterra. Todos con sus trajes totalmente fidedignos a la época napoleónica. Los habitantes del pueblo participaron, asimismo, encarnado a María Bellido, aguadoras y voluntarios, que amenizaron con sus cánticos y bailes, el desfile por las calles.
En el Monumento a la batalla de Bailén esperaba el alcalde, Bartolomé Serrano, el General Reding, el general Castaños, el general DuPont y el general Duprè. Todos ellos dirigieron palabras de bienvenida y agradecimiento al pueblo de Bailén, a los bailenenses por acudir y participar en los actos.
El sábado, los ejércitos españoles se dividieron por la tarde, en tres escaramuzas, mientras el pueblo lo hacía en otra. Las calles de Bailén se llenaron de pólvoray los mosquetes, pistolas y cañones no dejaron de disparar en dos horas de intensa “batalla”, hasta que todos los españoles “acorralaron” a los franceses en el centro del Paseo de Las Palmeras y allí, firmaron la tregua: hasta el día siguiente.. Los habitantes disfrutaron con las estrategias diseñadas por los diferentes jefes. No faltaron “heridos”, “muertos”, “cuerpo a cuerpo”, que hicieron emocionar a la gente que nos veía. Aunque los que realmente estábamos emocionados éramos nosotros, los recreadores, sobre todo los del pueblo, viendo como nuestros paisanos disfrutaban y participaban de las escaramuzas.
El sábado por la mañana en un acto muy entrañable se realizó el hermanamiento entre las ciudades de Móstoles y Bailén. El acto se realizó por la mañana en el Paseo de Las Palmeras y fue muy emotivo. Hubo discursos de ambos alcaldes, regalos y salvas de honor por los recreadores de ambas ciudades.
Llegó el domingo. El día esperado por el pueblo de Bailén, y de muchos habitantes llegados de muchos sitios, tanto de España como del extranjero.
Los más de 700 recreadores venidos desde los cuatro puntos cardinales, iniciaron el desfile hacia el campo de batalla.. Tomaron posiciones, según el orden de la misma de 19 de julio de 1808 y comenzó la recreación. La más grande recreación que se ha visto en España en el año que vivimos.
Los cañones disparaban; los soldados, nerviosos, esperaban el inicio de los combates. Mientras tanto, los regimientos españoles iniciaban la defensa de Haza Walona contra los coraleros y ejército francés. Los “muertos” fueron numerosísimos. El coronel Venegas mandaba auxilio desde el ala derecha para repeler el ataque del ala derecha francés. El general Dupré atacaba a Venegas y al centro del ejército español, a las órdenes del General Reding, consiguiendo mantenerlo a raya.
Los combates cuerpo a cuerpo, se generalizaban entre las divisiones y regimientos de recreadores, dando vida a la “batalla”. Las aguadoras y voluntarios daban agua a los soldados sedientos, por el calor y el olor de la pólvora; asimismo, el hospital de sangre atendía a todos aquellos soldados que habían sido “heridos” en el combate, reintegrándose de nuevo a la “lucha”. Después de más de dos horas de arduo “combate” el General DuPont, ordena a sus tropas cesar en el combate y rendir las armas.
En la Casa de Postas, el General Castaños firmaba las Capitulaciones de Bailén con el General DuPont, acabándose de esa forma la Recreación de la Batalla de Bailén.
Cien años más no viviremos ninguno de nosotros para poder participar en el acontecimiento vivido y honrar, como hemos a los hombres y mujeres que lucharon y dieron su vida por una España mejor y más libre. Que el ejemplo de ellos nos sirva a nosotros. No dejemos nunca, a partir de este momento, que las armas hablen de nuevo, en vez de usar la palabra.
A pesar de todo, larga vida inmemorial a los héroes de la Batalla de Bailén.
Alegrías, momentos muy emotivos, cansancio, orgullo. Todo mezclado, junto, unido, como ha estado el pueblo de Bailén, los bailenenses, con todos aquellos que nos han visitado durante estos días, con el punto culminante el domingo, con nuestra recreación, a la que acudieron casi 30000 personas. Contar todo esto me va a costar, porque los sentimientos no se cuentan tan fácilmente como se piensa.
Comenzó todo el viernes día 3. En mi casa me ponía el traje de granadero del Regimiento de la Reina, esos que en el campo de batalla en 1808 defendieron, a 50 metros escasos, la Ermita de la Limpia y Pura y la entrada al pueblo. Ese regimiento formado por gente del pueblo de Bailén, unos nacidos y otros adoptados, pero todos orgullosos de ser y de pertenecer a este pueblo con tanta historia.
Me marchaba al polideportivo, pues desde allí se iban a iniciar los actos propios, con la bienvenida del alcalde a todos los participantes; al menos, a todos los que se encontraban en este lugar, pues eran tantos y venidos de tan diferentes lugares, que muchos de ellos llegaron a altas horas de la madrugada del día 4.
En el Paseo de Las Palmeras, completamente lleno de gente, volvimos doscientos años atrás. Hasta el alcalde se vistió de época para dar la bienvenida a los recreadores. Comenzaba el desfile de las tropas venidas desde todos los lugares de España, Francia, Portugal, Holanda e Inglaterra. Todos con sus trajes totalmente fidedignos a la época napoleónica. Los habitantes del pueblo participaron, asimismo, encarnado a María Bellido, aguadoras y voluntarios, que amenizaron con sus cánticos y bailes, el desfile por las calles.
En el Monumento a la batalla de Bailén esperaba el alcalde, Bartolomé Serrano, el General Reding, el general Castaños, el general DuPont y el general Duprè. Todos ellos dirigieron palabras de bienvenida y agradecimiento al pueblo de Bailén, a los bailenenses por acudir y participar en los actos.
El sábado, los ejércitos españoles se dividieron por la tarde, en tres escaramuzas, mientras el pueblo lo hacía en otra. Las calles de Bailén se llenaron de pólvoray los mosquetes, pistolas y cañones no dejaron de disparar en dos horas de intensa “batalla”, hasta que todos los españoles “acorralaron” a los franceses en el centro del Paseo de Las Palmeras y allí, firmaron la tregua: hasta el día siguiente.. Los habitantes disfrutaron con las estrategias diseñadas por los diferentes jefes. No faltaron “heridos”, “muertos”, “cuerpo a cuerpo”, que hicieron emocionar a la gente que nos veía. Aunque los que realmente estábamos emocionados éramos nosotros, los recreadores, sobre todo los del pueblo, viendo como nuestros paisanos disfrutaban y participaban de las escaramuzas.
El sábado por la mañana en un acto muy entrañable se realizó el hermanamiento entre las ciudades de Móstoles y Bailén. El acto se realizó por la mañana en el Paseo de Las Palmeras y fue muy emotivo. Hubo discursos de ambos alcaldes, regalos y salvas de honor por los recreadores de ambas ciudades.
Llegó el domingo. El día esperado por el pueblo de Bailén, y de muchos habitantes llegados de muchos sitios, tanto de España como del extranjero.
Los más de 700 recreadores venidos desde los cuatro puntos cardinales, iniciaron el desfile hacia el campo de batalla.. Tomaron posiciones, según el orden de la misma de 19 de julio de 1808 y comenzó la recreación. La más grande recreación que se ha visto en España en el año que vivimos.
Los cañones disparaban; los soldados, nerviosos, esperaban el inicio de los combates. Mientras tanto, los regimientos españoles iniciaban la defensa de Haza Walona contra los coraleros y ejército francés. Los “muertos” fueron numerosísimos. El coronel Venegas mandaba auxilio desde el ala derecha para repeler el ataque del ala derecha francés. El general Dupré atacaba a Venegas y al centro del ejército español, a las órdenes del General Reding, consiguiendo mantenerlo a raya.
Los combates cuerpo a cuerpo, se generalizaban entre las divisiones y regimientos de recreadores, dando vida a la “batalla”. Las aguadoras y voluntarios daban agua a los soldados sedientos, por el calor y el olor de la pólvora; asimismo, el hospital de sangre atendía a todos aquellos soldados que habían sido “heridos” en el combate, reintegrándose de nuevo a la “lucha”. Después de más de dos horas de arduo “combate” el General DuPont, ordena a sus tropas cesar en el combate y rendir las armas.
En la Casa de Postas, el General Castaños firmaba las Capitulaciones de Bailén con el General DuPont, acabándose de esa forma la Recreación de la Batalla de Bailén.
Cien años más no viviremos ninguno de nosotros para poder participar en el acontecimiento vivido y honrar, como hemos a los hombres y mujeres que lucharon y dieron su vida por una España mejor y más libre. Que el ejemplo de ellos nos sirva a nosotros. No dejemos nunca, a partir de este momento, que las armas hablen de nuevo, en vez de usar la palabra.
A pesar de todo, larga vida inmemorial a los héroes de la Batalla de Bailén.
miércoles, 12 de agosto de 2009
¿PATRIMONIO EN PELIGRO?
La Esquina del Gazapo que escribo en este mes de julio me tiene muy preocupado, porque voy a hablar de algo que es muy estimado en Bailén y del que cada vez nos va quedando menos.
Me estoy refiriendo al patrimonio de Bailén. A las casas antiguas, a ¿los palacios?, a lo poco antiguo que queda de nuestra ciudad. Todos hemos oído hablar de El Castillo, hasta un libro editado y mil crónicas que nos hablan de las glorias del susodicho. Lo único que nos queda es el escudo, situado encima (hay que ver lo que son las cosas de la historia), digo situado encima de SAE, el Servicio Andaluz de Empleo. En mi primera época de conocimiento de Bailén, lo único que recuerdo de dicho Castillo era lo que había en las espaldas del actual Colegio de Infantil y algo de la tapia de la calle dónde hoy está la puerta del hierro del colegio.
Lo que pasara de dicho Castillo queda en la memoria de aquellos bailenenses que hicieron uso de sus piedras para poder edificar sus respectivas casas. Los gobernantes de aquella época les importaba bien poco el patrimonio de su ciudad, al parecer.
¿Quién ha visto la Iglesia de Santa Gertrudis? Muy pocos, la verdad sea dicha; aunque queda muy poco de ella. Algunos bailenenses ni saben que existía esa iglesia y menos aún su ubicación. Hoy, lo poco que queda, si queda, se encuentra en el interior de una casa particular. Los que lo sabemos, conocemos el lugar. Quizá los más viejos de la ciudad se acuerden de ella. Aunque cada vez quedan menos.
Menos mal que algunas familias, dueñas de casas solariegas, antiguas, han sabido conservarlas y aún cederlas, para que no se vengan abajo y tengan una utilidad. Un ejemplo: La ermita que hay en la calle La Cruz es propiedad de los Corchado, que destinaron esa propiedad para el culto y así seguirá mientras se dedique a ese menester. Si no fuera de esta manera, ¿qué habría sido de ese edificio antiguo?. Pues pienso que habría sucedido lo que en tantas casas antiguas: DESAPARECER.
Desaparecer, como ha sucedido con el molino de aceite que había en la calle Isaac Peral, con una entrada de más de 350 años de antigüedad. ¿Porqué desapareció ese molino? ¿Dónde han ido a parar los aparejos, las prensas, las tinajas, todo el material que lleva consigo un molino de aceite? Tengo entendido que la directora del Museo del Aceite que hay en La Hacienda La Laguna se puso en contacto con los dueños, para comprarle todo lo que quedara, pues lo que hay en dicho museo es copia. La respuesta que se le dio es que todo quedó destruido o vendido, o perdido. Una pena que dicho molino no se hubiera quedado para la historia del pueblo de Bailén.
Todo esta introducción viene a cuento de lo que he visto y leído en Bailén, en la calle Real,
o mejor dicho, en la calle Isabel La Católica y en la calle Colón. De ambos casos mando unas fotos, para que lo vean. En la primera de las casas citadas se van a construir 5 viviendas y local, tal y cómo aparece en el cartel que tiene colocado en la fachada. ¿Cómo se van a hacer 5 viviendas y un local en una casa que tiene un solo piso de altura? Existe una ley que prohíbe tirar las casas que tengan más de 100 años de antigüedad; ésta data de 1617, según consta en el frontón de entrada de la casa. ¿Con qué criterio se va a edificar en esa casa? ¿Quién ha dado el permiso? ¿Se va a
proteger la fachada, al menos? Espero que no suceda al igual que en la casa que estaba situada poco más arriba de la citada y que servía de panadería. Todos los bailenenses nos acordamos de ella. Se puso el cartelón de las viviendas y se tiró abajo la casa. ¿Por qué no se respetó la fachada de bastante antigüedad? ¿Quién pagará por ese desaguisado? Creo que nadie, porque el pueblo de Bailén, por desgracia para él mismo, no está sensibilizado o piensa que eso no va con ellos. Pues si va con ellos, con todos nosotros, porque es nuestro patrimonio, lo que le vamos a legar a nuestros hijos, de nuestra historia, mejor o peor, pero nuestra.
¿Quién va a pagar por el derribo, cuando llegue el momento y se declare en ruina la casa del Bilaureado José Rentero de la calle Silera?
¿Por qué no se toman las medidas oportunas, antes de que sea demasiado tarde? Porque va a suceder lo mismo que con el edificio situado en la calle Colón, hoy también panadería, vaya casualidad, que será derribado y con casas para construcción?. ¿No? Pues vean la foto de la misma. Se indica en el cartelón: próxima construcción. Unos pocos de años tiene la casa; pues nada, abajo y a construir pisos, dan más dinero.
Pues aún me queda otra casa. No sé que pasará con ella, pero actualmente es la segunda casa más antigua que queda en pié. Me estoy refiriendo a la situada en la calle Zarco del Valle (Real), por debajo de Pinalla. La casa parece que esté esperando ser declarada en ruina para poder edificar lo que sea. Sus dueños no arreglan nada, esperando el “fatal” desenlace. Ya se sabe una casa deshabitada es una casa perdida y ésta lleva bastante tiempo sin que nadie viva en ella.
En definitiva, con este artículo de La Esquina del Gazapo de este mes he querido concienciar un poco a la población de Bailén, acerca de lo poco que le va quedando y que no se puede perder, bajo ningún concepto. La historia la escribimos nosotros pero la vivirán nuestros hijos y nietos, en la mejor medida que nosotros le demos. Si medimos bien las cosas tendrán un futuro bueno, pero si medimos mal, ya sabemos: se acordarán de nosotros, lo mismo que nosotros nos acordamos de nuestros antepasados.
A todos aquellos que luchan por mantener viva la historia de Bailén, mi enhorabuena y mi felicitación. Para aquellos que creen que no les importa, pues ya están “apañados”, que se preocupen y piensen en sus descendientes. Que éstos piensen que se preocuparon de ellos, no sólo de forma material sino cultural, que les legaron un poco de historia antigua.
Defendamos nuestra historia y defenderemos Bailén.
Me estoy refiriendo al patrimonio de Bailén. A las casas antiguas, a ¿los palacios?, a lo poco antiguo que queda de nuestra ciudad. Todos hemos oído hablar de El Castillo, hasta un libro editado y mil crónicas que nos hablan de las glorias del susodicho. Lo único que nos queda es el escudo, situado encima (hay que ver lo que son las cosas de la historia), digo situado encima de SAE, el Servicio Andaluz de Empleo. En mi primera época de conocimiento de Bailén, lo único que recuerdo de dicho Castillo era lo que había en las espaldas del actual Colegio de Infantil y algo de la tapia de la calle dónde hoy está la puerta del hierro del colegio.
Lo que pasara de dicho Castillo queda en la memoria de aquellos bailenenses que hicieron uso de sus piedras para poder edificar sus respectivas casas. Los gobernantes de aquella época les importaba bien poco el patrimonio de su ciudad, al parecer.
¿Quién ha visto la Iglesia de Santa Gertrudis? Muy pocos, la verdad sea dicha; aunque queda muy poco de ella. Algunos bailenenses ni saben que existía esa iglesia y menos aún su ubicación. Hoy, lo poco que queda, si queda, se encuentra en el interior de una casa particular. Los que lo sabemos, conocemos el lugar. Quizá los más viejos de la ciudad se acuerden de ella. Aunque cada vez quedan menos.
Menos mal que algunas familias, dueñas de casas solariegas, antiguas, han sabido conservarlas y aún cederlas, para que no se vengan abajo y tengan una utilidad. Un ejemplo: La ermita que hay en la calle La Cruz es propiedad de los Corchado, que destinaron esa propiedad para el culto y así seguirá mientras se dedique a ese menester. Si no fuera de esta manera, ¿qué habría sido de ese edificio antiguo?. Pues pienso que habría sucedido lo que en tantas casas antiguas: DESAPARECER.
Desaparecer, como ha sucedido con el molino de aceite que había en la calle Isaac Peral, con una entrada de más de 350 años de antigüedad. ¿Porqué desapareció ese molino? ¿Dónde han ido a parar los aparejos, las prensas, las tinajas, todo el material que lleva consigo un molino de aceite? Tengo entendido que la directora del Museo del Aceite que hay en La Hacienda La Laguna se puso en contacto con los dueños, para comprarle todo lo que quedara, pues lo que hay en dicho museo es copia. La respuesta que se le dio es que todo quedó destruido o vendido, o perdido. Una pena que dicho molino no se hubiera quedado para la historia del pueblo de Bailén.
Todo esta introducción viene a cuento de lo que he visto y leído en Bailén, en la calle Real,
proteger la fachada, al menos? Espero que no suceda al igual que en la casa que estaba situada poco más arriba de la citada y que servía de panadería. Todos los bailenenses nos acordamos de ella. Se puso el cartelón de las viviendas y se tiró abajo la casa. ¿Por qué no se respetó la fachada de bastante antigüedad? ¿Quién pagará por ese desaguisado? Creo que nadie, porque el pueblo de Bailén, por desgracia para él mismo, no está sensibilizado o piensa que eso no va con ellos. Pues si va con ellos, con todos nosotros, porque es nuestro patrimonio, lo que le vamos a legar a nuestros hijos, de nuestra historia, mejor o peor, pero nuestra.
¿Quién va a pagar por el derribo, cuando llegue el momento y se declare en ruina la casa del Bilaureado José Rentero de la calle Silera?
Pues aún me queda otra casa. No sé que pasará con ella, pero actualmente es la segunda casa más antigua que queda en pié. Me estoy refiriendo a la situada en la calle Zarco del Valle (Real), por debajo de Pinalla. La casa parece que esté esperando ser declarada en ruina para poder edificar lo que sea. Sus dueños no arreglan nada, esperando el “fatal” desenlace. Ya se sabe una casa deshabitada es una casa perdida y ésta lleva bastante tiempo sin que nadie viva en ella.
En definitiva, con este artículo de La Esquina del Gazapo de este mes he querido concienciar un poco a la población de Bailén, acerca de lo poco que le va quedando y que no se puede perder, bajo ningún concepto. La historia la escribimos nosotros pero la vivirán nuestros hijos y nietos, en la mejor medida que nosotros le demos. Si medimos bien las cosas tendrán un futuro bueno, pero si medimos mal, ya sabemos: se acordarán de nosotros, lo mismo que nosotros nos acordamos de nuestros antepasados.
A todos aquellos que luchan por mantener viva la historia de Bailén, mi enhorabuena y mi felicitación. Para aquellos que creen que no les importa, pues ya están “apañados”, que se preocupen y piensen en sus descendientes. Que éstos piensen que se preocuparon de ellos, no sólo de forma material sino cultural, que les legaron un poco de historia antigua.
Defendamos nuestra historia y defenderemos Bailén.
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