
Parece ser que el Tribunal Constitucional, ¡por fin!, va a dictar sentencia acerca de los múltiples recursos de inconstitucionalidad que hay en su sede sobre el Estatuto de Cataluña. Ya van mas de tres años desde que se presentó el primero de los recursos, del PP, siguiendo por el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica y algunas comunidades autónomas, no contentas con lo que proponía el Estatuto catalán acerca del Ebro, de los trasvases de agua y de otras muchas cosas. En definitiva, un estatuto ampliamente contestado en casi todos los lugares de España, o como dice el gobierno, el Gobierno de España, un eufemismo un poco raro para referirse a España.
Un poco de historia acerca de este estatuto tan denostado y con tantos recursos en contra de él. La reforma del estatuto catalán votado y aprobado en 1979, fue planteada sin ninguna necesidad por el tripartito catalán (PSC, ERC y IU_IV), y no interesaba ni al 5% de los ciudadanos catalanes, según una encuesta enorme que se hizo pública antes de que empezaran todos los circos habidos y por haber alrededor del mismo. Después hubo un par de “añitos de tonterías y parafernalia” y llegó el momento de la votación. Se llegó al 48’85% de los habitantes con derecho a voto y de ese porcentaje, el 73’90% se decantó por el voto favorable al estatuto y un 20’76% en contra. Hubo un 5’46 en blanco. Una “miseria” de votos. Vamos a verlo: Cataluña tiene una población con derecho al voto de 5.202.291, el voto del 48’85% fue de 2.570.478 y de estos el 73’90, o sea 2.411.371 votaron Sí al estatuto; en datos, menos del 50% de los habitantes de Cataluña, con derecho a voto, quiso el estatuto. No hablo del total de habitantes. En definitiva un estatuto aprobado por muy poca gente, debido a la importancia que según todos los dirigentes tenía dicho estatuto. La mayoría de la gente se decantó por marcharse a la playa o a la montaña.
Ahora llega el tiempo de la sentencia y en otro artículo publicado en esta misma sección ya dije lo que pensaba, pero ahora voy más lejos. Todas las declaraciones de los políticos catalanes son amenazantes contra la sentencia en contra del estatuto, en general o contra cualquier artículo. Ellos dicen que el Parlamento catalán lo aprobó y el Constitucional no tiene nada que decir. PUES SÍ LO TIENE, Y MUCHO. Ya he hablado del sometimiento del Parlamento Catalán a todo lo que indique el Constitucional, pues éste es el garante de lo que ocurre en España o en contra sus leyes. No corresponde al pueblo catalán ni a su parlamento decidir sobre su escisión o no de España. Si quieren o no ser independientes no depende de ellos. Ellos no deciden. Decide el procedimiento establecido por la Constitución Española aprobada en 1978, incluso por los catalanes, vaya paradoja.
Dicho procedimiento es el siguiente:
Título X, artículos 166-169: Dos tercios a favor de la iniciativa secesionista que se plantee; a continuación dos tercios del Senado; después, disolución del Parlamento Español y convocatoria de nuevas elecciones. Constituido el nuevo parlamento votación de dos tercios del Parlamento; otros dos tercios del Senado y finalmente, referéndum del pueblo español.
Después de la “fiesta” que os han montado los trabajadores de Nissan otros en vuestra “diada” o día de Cataluña, el 11 de septiembre, con la frase:”Más trabajo y menos estatuto”, lo que tienen que hacer los gobernantes de Cataluña es aceptar lo que diga el Constitucional, sin estridencias, sin estupideces; haciendo lo que antiguamente se decía entre los catalanes: “tener seny”; o sea, saber estar, saber ser, algo que últimamente han perdido por completo.
Para terminar quiero dejar algo claro y que tiene que ver con lo dicho al principio: La reforma del Estatuto de Cataluña sólo le importa los dirigentes porque de esa manera mandan más, quieren mandar más. Esto ha ido tan lejos porque José Luis Rodríguez
tuvo la “feliz” ocurrencia de decir que “cualquier estatuto que saliera del Parlamento catalán lo apoyaría”. Ocurrencia debida a la necesidad de contar con los votos de los parlamentarios catalanes en el Congreso de los Diputados; en consecuencia se puso de rodillas y les dedicó todo tipo de halagos; hizo como los Reyes Magos, ofrecer oro, incienso y mirra. Así de claro. Y si es duro lo que digo y opino, más duro es lo que hizo Zapatero y casi nadie le ha llamado la atención por sus dichos y hechos.
En definitiva, el pueblo español exige al pueblo catalán y a los gobernantes catalanes que acaten la sentencia si no le es favorable y no activen mecanismos coactivos ni declaraciones altisonantes. Y si no, ya saben, artículos 166-169 del Título X de la Constitución.
Cándido T. Lorite García
Un poco de historia acerca de este estatuto tan denostado y con tantos recursos en contra de él. La reforma del estatuto catalán votado y aprobado en 1979, fue planteada sin ninguna necesidad por el tripartito catalán (PSC, ERC y IU_IV), y no interesaba ni al 5% de los ciudadanos catalanes, según una encuesta enorme que se hizo pública antes de que empezaran todos los circos habidos y por haber alrededor del mismo. Después hubo un par de “añitos de tonterías y parafernalia” y llegó el momento de la votación. Se llegó al 48’85% de los habitantes con derecho a voto y de ese porcentaje, el 73’90% se decantó por el voto favorable al estatuto y un 20’76% en contra. Hubo un 5’46 en blanco. Una “miseria” de votos. Vamos a verlo: Cataluña tiene una población con derecho al voto de 5.202.291, el voto del 48’85% fue de 2.570.478 y de estos el 73’90, o sea 2.411.371 votaron Sí al estatuto; en datos, menos del 50% de los habitantes de Cataluña, con derecho a voto, quiso el estatuto. No hablo del total de habitantes. En definitiva un estatuto aprobado por muy poca gente, debido a la importancia que según todos los dirigentes tenía dicho estatuto. La mayoría de la gente se decantó por marcharse a la playa o a la montaña.
Ahora llega el tiempo de la sentencia y en otro artículo publicado en esta misma sección ya dije lo que pensaba, pero ahora voy más lejos. Todas las declaraciones de los políticos catalanes son amenazantes contra la sentencia en contra del estatuto, en general o contra cualquier artículo. Ellos dicen que el Parlamento catalán lo aprobó y el Constitucional no tiene nada que decir. PUES SÍ LO TIENE, Y MUCHO. Ya he hablado del sometimiento del Parlamento Catalán a todo lo que indique el Constitucional, pues éste es el garante de lo que ocurre en España o en contra sus leyes. No corresponde al pueblo catalán ni a su parlamento decidir sobre su escisión o no de España. Si quieren o no ser independientes no depende de ellos. Ellos no deciden. Decide el procedimiento establecido por la Constitución Española aprobada en 1978, incluso por los catalanes, vaya paradoja.
Dicho procedimiento es el siguiente:
Título X, artículos 166-169: Dos tercios a favor de la iniciativa secesionista que se plantee; a continuación dos tercios del Senado; después, disolución del Parlamento Español y convocatoria de nuevas elecciones. Constituido el nuevo parlamento votación de dos tercios del Parlamento; otros dos tercios del Senado y finalmente, referéndum del pueblo español.
Después de la “fiesta” que os han montado los trabajadores de Nissan otros en vuestra “diada” o día de Cataluña, el 11 de septiembre, con la frase:”Más trabajo y menos estatuto”, lo que tienen que hacer los gobernantes de Cataluña es aceptar lo que diga el Constitucional, sin estridencias, sin estupideces; haciendo lo que antiguamente se decía entre los catalanes: “tener seny”; o sea, saber estar, saber ser, algo que últimamente han perdido por completo.
Para terminar quiero dejar algo claro y que tiene que ver con lo dicho al principio: La reforma del Estatuto de Cataluña sólo le importa los dirigentes porque de esa manera mandan más, quieren mandar más. Esto ha ido tan lejos porque José Luis Rodríguez
tuvo la “feliz” ocurrencia de decir que “cualquier estatuto que saliera del Parlamento catalán lo apoyaría”. Ocurrencia debida a la necesidad de contar con los votos de los parlamentarios catalanes en el Congreso de los Diputados; en consecuencia se puso de rodillas y les dedicó todo tipo de halagos; hizo como los Reyes Magos, ofrecer oro, incienso y mirra. Así de claro. Y si es duro lo que digo y opino, más duro es lo que hizo Zapatero y casi nadie le ha llamado la atención por sus dichos y hechos.En definitiva, el pueblo español exige al pueblo catalán y a los gobernantes catalanes que acaten la sentencia si no le es favorable y no activen mecanismos coactivos ni declaraciones altisonantes. Y si no, ya saben, artículos 166-169 del Título X de la Constitución.
Cándido T. Lorite García


