domingo, 22 de noviembre de 2009

LOS AHORROS DE UN EX_PRESIDENTE







Mucho se está hablando en los últimos días acerca de los sueldos de los políticos, es decir el dinero, que ganan nuestros representantes. Voy a partir de la base de que el dinero que debe ganar un representante del pueblo en el Congreso, Ayuntamiento, Senado o cualquier otro lugar dónde represente al pueblo debe ser digno; entendiendo por digno el suficiente cómo para no tener que meter la “mano en el cajón”. Expresión que todos los ciudadanos entendemos y que está suficientemente clara, creo yo.
En esta asignación debe estar incluido todo: el sueldo, las dietas, los viajes, la representación, etc. Si es portavoz o no de un grupo, si tiene o no presidencia de una comisión o no, etc. En definitiva todo. Para que no se queje, pero que el pueblo tampoco lo haga. A continuación este sueldo debe ser conocido por todos los habitantes, sobre todo los votantes, pues este dinero sale de sus bolsillos.
De esta manera aquí descrita creo que todos estaríamos más menos de acuerdo en lo que debe ganar un político. Su declaración de bienes antes de entrar en política también sería conveniente hacérsela, para de esta manera, al terminar su vida política sepamos que ha hecho con el dinero de los contribuyentes.
Viene todo a esto a cuento por lo que está sucediendo con un político de nuestra tierra, Andalucía. Me refiero a D. Manuel Chaves.
Es político y cobra un sueldo de la política desde el año 1977, en que salió elegido diputado al Congreso (10 años); después ha sido ministro de Trabajo,( 5 años), Presidente de la Junta de Andalucía (17 años) y Vicepresidente tercero en la actualidad.(1 año)..
Vamos a diseccionarle el sueldo o el dinero que ha ganado desde 1987 hasta el año 2008. Me dirán ustedes, lectores, que porqué no sumo los años que van desde 1977 hasta el 87. Pues porque el Congreso de los Diputados no hacia oficial el dinero que cobraban los diputados. Esto sucede a partir de 1987, que es cuando comenzaremos a ver las diferentes cantidades.
Ministro de Trabajo:
Año 1987: 7.655.316 Ptas.
Año 1988: 7.291.532 Ptas.
Año 1989: 8.230.000 Ptas.
Año 1990: 8.776.600 Ptas.

Presidente de la Junta de Andalucía:
Año 1991: 9.945.020 Ptas.
Año 1992: 9.945.020 Ptas.
Año 1993: 9.945.020 Ptas.
Año 1994: 9.945.020 Ptas.
Año 1995: 10.295.040 Ptas.
Año 1996: 10.295.040 Ptas







Año 1997: 10.655.376 Ptas.
Año 1998: 10.679.140 Ptas.
Año 1999: 11.074.965 Ptas.
Año 2000: 11.296.476 Ptas/ (68.051€)
Año 2001: 69.251’09€
Año 2002: 74.959’92€
Año 2003: 72.048’96€
Año 2004: 73.490’04€
Año 2005: 74.959’92€
Año 2006: 77.246’28€
Año 2007: 78.791’28€
Año 2008: 81.155’04€
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Convertidas las Pesetas en Euros da un total: 1.416.997’62€

El señor D. Manuel Chaves ha tenido un sueldo (no cuento dietas, casas gratis, desplazamientos gratis, etc.), lo que se llaman gabelas del cargo de casi UN MILLÓN Y MEDIO DE EUROS (235.768.462’84 MILLONES DE LAS ANTIGUAS PESETAS).
Ahora declara que tiene bienes por valor de 68.964E ahorrados, con una hipoteca sobre su casa, un garaje y un coche con más de 10 años, que le dejan algo más de 20.000€ limpios.
En el programa: Tengo una pregunta para usted, emitido por TVE hace un tiempo se le hizo una pregunta sobre el dinero que tenía ahorrado y declaró que sólo tenía 3000 E ahorrados. Luego, unos días más tarde, modificó dicha cantidad en la web del Parlamento de Andalucía, debido a “una herencia recibida”. Y hace apenas unos días en una entrevista en la televisión, indicó a una pregunta sobre sus ahorros que “no ahorro nada porque no me da la gana”.
Disponer de dinero ganado honradamente no debe ser causa de oprobio, sino de orgullo. Ocultarlo o enmascararlo sólo levanta sospechas de fraude y tejemanejes. Da una excusa increíble: Todo el dinero se lo ha gastado en sus hijos, en su educación; aquí hay que hacer un inciso: ¿Se ha gastado el dinero en la educación de sus hijos, en estudiar fuera de España? ¿Ha hecho como la mayoría de los socialistas-no todos- enviar a estudiar fuera de España a sus hijos? ¿Los “progresistas”, de “izquierdas” han dado de lado a la educación pública y al sistema por ellos impuesto y han mandado a sus hijos a estudiar en universidades inglesas y americanas? Me parece increíble, pero es totalmente cierto; así ha sucedido y así sucede, que conste; (ha terminado el inciso); en hipotecas para sus casas, etc. En consecuencia lo exiguo que declara de su patrimonio da una idea de lo manirroto que es el señor Chaves, pero a mi me parece que no es así. Y esto que digo lo sabe cualquiera. Veamos lo que digo: El señor Chaves se hizo aprobar el pensionazo o chavazo que se hizo aprobar cuando estaba al frente de la Junta de Andalucía y que le permitirá lo siguiente:
1. Disponer de dos años de indemnización.
2. Sueldo vitalicio como miembro del Consejo Consultivo.
3. Complemento de pensión del 60% del sueldo de presidente.


4. Dotación de una oficina permanente con cuatro ayudantes.
5. Coche oficial.
Como se ve toda una Pensión de oro para el “pobre Chaves”.. Volviendo
Al programa:”Tengo una pregunta para usted” le debo preguntar lo mismo que el cocinero le preguntó en el programa:”¿Cómo puede ser?. No me lo creo”, asegurando que el presidente le mentía y que él, cocinero, se lo podía demostrar. Cómo es frecuente en política, hablo de la política del régimen andaluz, que es la que conozco un poquillo, la tolerancia hacia la mentira es muy grande, hasta el punto de asimilar la mentira a la inteligencia. Es decir, hay que ser muy inteligente para saber mentir tanto y tantas veces. Craso error. Es lo mismo que le sucede al señor Chaves cuando dice en el Parlamento andaluz en 1995 ( la famosa pinza de PP_IU), que la deuda que tenía contraída con la Caja de Jerez, en un préstamo que ésta le había hecho, el ya la había devuelto. Fue una de las tantas mentiras dichas. El préstamo nunca lo pagó y así quedó demostrado en su tiempo y lugar, el Parlamento de Andalucía.
Por todo esto, hay que convenir que las declaraciones efectuadas por los miembros del Consejo de Ministros tiene una finalidad, para mi clara: tratar de decir a los españoles el patrimonio que tienen los políticos que nos gobiernan. Claro es que otra cosa es que los españoles nos creamos ese patrimonio…

Cándido T. Lorite

martes, 3 de noviembre de 2009

YO PERTENECÍ A LA CLASE DEL 63





Voy a aprovechar la presencia en la televisión de una serie que ha hecho furor entre las personas de todas las edades. La serie se titula: La clase del 63 y está basada en cómo era la escuela, en este caso un colegio que impartía el bachillerato, no cómo se concibe actualmente sino como era en aquella época. Voy a explicar el sistema educativo de entonces para aquellas personas que, por su edad, no lo conocen o sólo lo saben de oídas. Se estudiaba en las escuelas hasta los 10 años, para aquellos alumnos que iban a ir a un Instituto o a un colegio acreditado para ello, a estudiar el bachiller, o hasta los 14 para aquellos que se quedaban en la escuela; aunque si querían dejaban los estudios y se iban, la inmensa mayoría de aprendices a cualquier taller, a aprender un oficio; eso sí, se enseñaba el oficio pero no se daba jornal alguno al aprendiz, salvo generosidad del patrón.
Bien, decía que aquellos que querían estudiar el bachillerato, primero tenían que hacer un examen de ingreso, en el que no se permitía tener más de tres faltas gramaticales, incluidos los acentos; se hacía un dictado tremendo, un examen de matemáticas, que hoy no superaría un alumno de 2º de secundaria, con toda probabilidad. Se entraba en el bachiller, dónde el que no aprobaba todas las asignaturas entre junio y septiembre, no podía seguir estudiando (marchaba al mercado de trabajo: aprendiz). Durante cuatro años se estudiaba muy duro, desde Geografía de España y Universal, (voy a poner un simple ejemplo: en geografía de España se estudiaba en primero las comarcas de España con lo que producían cada una de ellas, todos los ríos, afluentes, cabos, golfos, montañas, etc.), hasta Latín, italiano, Matemáticas, Físca , Química, Francés, etc. En definitiva era una enseñanza muy completa, memorística, y, sobre todo, con esfuerzo. Cuando llegabas a cuarto, tenías que aprobar todo y entonces te presentabas a un examen de reválida, tremendamente difícil, dónde ponían a prueba los conocimientos adquiridos en los cuatro años primeros de estudio. Si aprobabas pasabas al bachiller superior, de letras o ciencias; a partir de aquí, el sistema era eliminatorio: había que aprobar todo durante 5º y 6º de bachiller, con su reválida superior, el Preuniversitario, el examen especial en la universidad a la que pertenecías y el primer curso de la carrera. Todos los cursos eran selectivos. Si perdías uno de ellos todo se iba al garete. Debías marchar al mercado de trabajo.
Cómo ven nuestros lectores, las cosas eran realmente complicadas para los estudiantes. Prevalecía la cultura del esfuerzo, las ganas de aprender, el tener una carrera era tremendamente difícil y cuando terminabas, realmente sabías de qué iba la cosa.
En este contexto, a los profesores se les trataba con todo respeto, educación y si quieren, con un poco de miedo. Tenían, cómo se suele decir ahora y antes, “la sartén por el mango”. Su palabra era ley y su enseñanza el no va más. Todo lo que decían era estudiado y absorbido por los estudiantes como agua una esponja. No había tiempo para tonterías ni estupideces. Cuántas ferias de Jaén no me he perdido yo en el mes de junio porque eran los exámenes finales y no podía fallar si quería tener mi beca de estudio. Eso sí, la beca se concedía a aquellos estudiantes que tenían nota superior o igual a ocho. Podía estudiar todo el mundo, yo era el quinto de nueve




hermanos, así que aquello que se dice de que los pobres no podían estudiar es totalmente mentira. No lo que no podían hacer los pobres, ni los ricos, era dormirse en el estudio.
Pues en este contexto está situada la acción del reality que nos ofrece antena3. En el año 63 yo tenía 16 años, estudiaba 6º de bachiller y era un alumno becario (repito: se necesitaba una media de ocho para seguir los estudios. Los ochos no se regalaban, lo aseguro). Me identifico con muchas de las cosas que se dicen y se hacen en este reality; es más, creo que falta una cosa fundamental: los castigos, aún siendo duros, no tienen el componente físico que tenían entonces; o sea, si el profesor tenía que darte un bofetón te lo daba y a callar; no importaba la edad del alumno. Así que estos alumnos del reality que no se quejen pues aún salen ganando ahora.
Quizá la forma de educar ha cambiado tanto que ahora resulta imposible el hacerlo. Los españoles somos como los péndulos: pasamos de un extremo al otro. Ahora resulta totalmente impoosible educar como antes. ¿Razones? Tantas como personas hay en el universo mundo en el que estamos. En España es realmente complicado y difícil el hacerlo. Siempre se ha dicho que todo derecho tiene aparejado un deber. En el caso de los alumnos esto no es cierto. Cada deber tiene aparejados veinte derechos y cuando esto sucede, el alumno se cree el amo del mundo, en este caso, la clase. Si a esto le añadimos que los padres, en su gran mayoría, piensan que “sus niños” son modélicos, que estudian un montón y que la culpa la tiene el profesor que le tiene “manía” a su niño, tenemos los condimentos necesarios para que enseñanza fracase.
El profesor debe tener la autoridad en la clase, en todos los momentos. Durante 38 años he sido profesor y muy pocas veces mis alumnos se han permitido conmigo la licencia de llamarme “tío”, ni “colega”, ni nada por el estilo. Ellos sabían cómo tenían que llamarme (aún lo hacen cuando me ven por la calle) y yo no les dije nunca cómo tenían que hacerlo. Eso sí, yo nunca les dí pie para que las clases fueran un coladero de juegos o cosas raras. Cuando entraba en clase me callaba hasta que ellos lo hacían; al principio del curso tardaba más, al final no era necesario hacerlo. Cuando había que jugar se jugaba; ellos sabían en cada momento cuando podían hacerlo. Si era necesario gritarles, les gritaba. Tengo y he tenido una voz magnífica. Nunca se me han quejado por ello, ni los padres ni los alumnos.
En definitiva, a los alumnos hay que darles confianza, pero pasado un tiempo; cuando el profesor vea que los alumnos lo merecen. Hay que saber soltar la mano y la rienda para que no se desboquen en clase. Si el profesor lo hace el primer día, por hacerse el “gracioso” o el “colega” de sus alumnos, estos no le respetarán nunca y sus clases serán un verdadero infierno. Si quieres respeto, cuando se ponga un correctivo, antiguamente castigo, si lo crees justo, no lo levantes nunca pues el alumno se dará cuenta y ya no podrás ponerle ninguno más; pero si es injusto y hay que levantarlo, se hace, pues los alumnos tienen un sentido de la justicia muy elevado. Nunca un castigo, salvo casos excepcionales, debe ser colectivo, que impliquen a toda la clase. Hay que buscar al culpable y hacerle ver que el colectivo está por encima de él. El profesor debe ser tratado con todo respeto, es la autoridad máxima en la clase, dentro de la clase todo lo que sucede es competencia suya, por eso su autoridad nunca debe ser cuestionada, por nada ni por nadie. Siempre traté a mis alumnos de “ustedes”, mi forma de hablarle y dirigirme a ellos era: señores, pónganse a trabajar. No importaba la edad, del más pequeño al más grande. El maestro debe ser ante todo, eso: maestro; después será el
amigo, el compañero de viajes de estudios, el bailarín en la discoteca del viaje, el que les explique las cosas, en definitiva, será su amigo, pero cuando el alumno haya comprendido que quién tiene delante merece respeto; el mismo que el maestro le da a él. Un alumno no puede pretender ser tratado de usted y él tratar al profesor de “tío” o “colega”, el tratamiento ha de ser respetuoso. En estas condiciones las clases funcionarán, el estudio tendrá recompensa a través del esfuerzo y las clases se desarrollarán con total normalidad.
En definitiva y, para terminar, yo estuve, como muchos de nuestros lectores de bailendigital en una clase del 63; nos sentimos identificados con algunas de las cosas que se dicen y hacen en el reality, aunque faltan otras muchas. Alumnos y profesores tomar nota de la serie, a todos os servirá lo que en ella se dice o hace, en mayor o menor medida.
Nota muy importante:
Que yo sepa y recuerde, ningún alumno de las clases del 63 tenemos ningún trauma por los castigos o bofetones que nos dieron en su momento, bien nuestros padres o bien los profesores. Aprendimos que la letra con sangre “no” entra, pero también aprendimos que para aprender es necesario esfuerzo, dedicación, disciplina y, sobre todo, respeto.

Cándido T. Lorite García

BALONMANO BAILÉN


YA ESTAMOS EN EL CAMINO


Parece que poco a poco empezamos a carburar y a ganar partidos, al menos en nuestra casa, que debe ser un fortín inexpugnable para todos aquellos que vengan a jugar al Polideportivo 28 de Febrero.
Digo esto porque en la última jornada vivida en el pabellón, las jugadoras de segunda división y los de 1ª división solventaron sus partidos con victoria; (ya sé que me olvido de los juveniles, pero dentro de poco les dedicaré una sección a ellos solos, todo llegará).
Las senior de 2ª división se enfrentaron en un partido vibrante a Málaga-Costa del Sol, en otras temporadas equipo totalmente invencible para muchos equipos. No es que hayan venido a menos sino que las féminas nuestras han ido a más. Durante los primeros minutos del partido los empates se sucedían de una manera constante entre ambos equipos, hasta que el balonmano Bailén tomó la delantera de tres tantos; en ese instante, prácticamente terminó el partido, pues las jugadoras locales controlaban en todo momento el partido, con juego y talento. Se esmeraron en defensa las locales y, a partir de ese momento, las visitantes con un juego en ataque loco, errático, vieron como las locales se distanciaban de ellas de una manera total, en juego, en ataque y en defensa. Se llegó al descanso con un 14—11.
En la segunda parte, la defensa- de nuevo- hizo que las nuestras se fueran definitivamente en el marcador, aprovechando, asimismo, el desgaste físico de las visitantes. El partido terminó con un 25-19, que pudo ser más amplio. ¿Y por qué no fue más amplio? Yo, personalmente, lo achaco a una cuestión muy importante: el arbitraje.
Llevamos sufriendo en Bailén arbitrajes malos en la mayoría de las ocasiones; pocos son los árbitros que vienen que no padecen de algún defecto, pero hay uno que le gana a todos: los pasos. Pitar esta infracción del juego parece que es especialmente difícil para los colegiados del balonmano (hay alguna otra, como las faltas en ataque), pero los pasos es el pecado capital del arbitraje, al menos en Andalucía. Y dentro de estos árbitros hay algunos que se llevan la palma; uno de los que pitaron el sábado en Bailén es un experto en no saber hacerlo; ganas me dan de poner el nombre, pero todos los que lean estas páginas saben perfectamente a quién me refiero. Le aconsejo, pobre de mí, un inexperto en balonmano, que haga un CURSO INTENSIVO SOBRE LOS PASOS EN EL BALONMANO, para que cuando vuelva pitar en Bailén, que espero sea más tarde que pronto, no me haga enfadar y gritarle; eso sí, sólo en el partido de balonmano. Más que nada, porque los amigos que por mi se preocupan me indican que mi conducta no es la más adecuada para dar ejemplo y llevan razón. Igual el que no da ejemplo es el árbitro de balonmano, que es capaz de montar un altercado popular por su falta de sapientia, a la hora de arbitrar un simple partido de balonmano. Al menos a mí y a muchas otras personas, semejante árbitro nos ha sacado de nuestras casillas en demasiadas ocasiones, tantas como años lleva en el arbitraje del balonmano, que muy mal debe de estar la cosa para que éste árbitro se encuentre pitando partidos de 2ª división nacional. Yo lo llevaría a pitar partidos de infantiles y cadetes y de estos últimos aún lo dudo, pues el año pasado ya tuvo un altercado en un



partido-amistoso-, con el padre de un jugador que le llamó la atención y el árbitro se dirigió a la mesa del partido, indicándole que llamara a la Guardia Civil, pues había un espectador que le había gritado. INAUDITO. Así es este árbitro.
En cuanto a los jugadores de 1ª División nacional nos dieron una alegría tremenda. Ganaron un partido realmente complicado, difícil, ante un contrario muy duro y rocoso, Maristas Algemesí. Ambos equipos hicieron gala de una defensa dura, el visitante quizá rayando el límite permitido en balonmano, pero en todo caso, muy dura, permitida por los árbitros. El inicio fue tremendo; las defensas se imponían a los ataques, brillando en la misma, los porteros, ambos sudamericanos, René de Chile y Pinciroli de Argentina. Supongo que ambos se conocerán de los Juegos Sudamericanos y la rivalidad la han trasladado a España, a sus respectivos equipos. El caso es que los porteros fueron determinantes en los primeros compases, donde se impuso la mayor veteranía y experiencia en la 1ª división del Algemesí. La primera parte terminó 9-11 y una sensación entre el público asistente de que la segunda parte iba ser espectacular.
En la segunda parte, los locales comenzaron a jugar con mucha rapidez, tal y como es el juego de los locales, y poco a poco enjugaron la diferencia del descanso, llegándose a un empate a 15 en el marcador. Fue en este instante cuando el partido se rompió, y lo hizo de una manera tonta, aunque muy buena para los locales: los visitantes se quedaron con cuatro jugadores en pista y con su entrenador amonestado. Esta circunstancia la aprovechó el Bailén para coger una cómoda ventaja de cuatro goles, 19-15. Esta ventaja le permitió llegar al final del partido, jugando con el tempo del mismo.
Sin embargo, los visitantes se repusieron de las dos expulsiones, hicieron un balonmano intensivo y extremo, tanto en defensa como en ataque y faltando veinte segundo para el final y con 24-23 en el marcador, Gregorio Vendrell pide tiempo muerto. La estrategia era marcar un gol y con dos de ventaje dejar que el Algemesí jugara y ganar el partido, pues no había tiempo para más. Pero, puesto el balón en juego, a los cinco segundos, pedro Costa hace pasos, el balón es para Algemesí y en el ataque último, el balón era detenido por René Oliva. El partido estaba ganado por 24-23. La palabra para este partido es INTENSO. Intensidad en todas las facetas del partido, desde la defensa al ataque, pasando por los jugadores, el público y los árbitros, que salvo pequeños fallos, llevaron el partido a buen término.

Cándido T. Lorite