
A finales del mes de diciembre del año pasado se reunieron, ¡qué difícil es enterarse de las cosas!, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, y el ministro de Educación, el señor Gabilondo. La reunión iba sobre educación, la gran perdedora hoy en día en España, la que nadie sabe cómo sacar a flote del ahogamiento que tiene encima, cómo paliar su fracaso, su falta de disciplina, su falta de TODO.
Cuand salieron dieron una pequeña rueda de prensa en la que indicaron que trataron asuntos como: la autoridad del profesor dentro de las aulas (cosa a la que el PSOE se negó en el Congreso apoyado en los partidos IU y ERC), porque se iba a discutir en esta reunión, como si una cosa quitara la otra; se habló asimismo, la urgente necesidad de modificar los malos hábitos y costumbres de las aulas; dar más dinero a la educación; del fracaso escolar, de lo difícil que es enseñar 17 modelos educativos diferentes. En definitiva, toda una panoplia de medidas que así, sin más, no sirven para nada; sólo para eso, para reunirse entre ellos y perder el tiempo. Si esto va a terminar en un Pacto por la Educación, menester es que se dediquen a otras cosas, si no hacen nada más que reunirse sin medidas claras sobre la mesa.
Por lo pronto, lo que deberían hacer ambos partidos, y todos los demás con ellos, juntos aunque no revueltos, es devolverle la vista al ciego; es decir, devolverle a la educación lo que es suyo. ¿Cómo van a estudiar los niños y adolescentes 17 modelos diferentes? Cada uno tiene su curriculum, sus normas de estudio, su historia, exigencias distintas; en definitiva 17 modelos diferentes de aprender una misma cosa. ¿Consecuencia? Cada uno arrima el ascua a su sardina y las cosas terminan difuminándose en la niebla de lo insustancial. Entonces, ¿qué hay que hacer? Algo que los enseñantes llevamos reclamando mucho tiempo: Que el Estado vuelva a tener TODAS las competencias en materia de educación. Es fundamental que así suceda para que nuestros jóvenes no tengan la sensación de que para 40 millones de habitantes, una sola nación, 17 comunidades distintas, se termine por hacerlo en 5 idiomas distintos, aparte del idioma español o castellano (me da igual). Me explico: hay 17 formas diferentes de estudiar, con los problemas que acarrea para los estudiantes el cambio de una comunidad a otra (cosa que sucede muy a menudo); además, no se utiliza el mismo idioma en todas las comunidades, con lo que el problema se agudiza cuando el intercambio de alumnos proviene o va a una de esas comunidades; por no hablar de la historia de España, que cambia de una autonomía de otra; los ríos, sólo se aprenden los de su autonomía y los estudiantes no saben dónde se encuentra una provincia o un río, si no son de esa comunidad. En definitiva, un desbarajuste de tomo y lomo o ”de madre y muy señor mío” que decimos por aquí.
Pero todo lo que aquí estoy escribiendo les importa poco a los del PSOE y a los del PP; a ambos les preocupa que sus comunidades (ojo con el término), pues nos son suyas está claro, les sigan votando y que no cambie nada o como decía Mostesquieu, cambiar un poco para que todo siga igual.
Indican estos partidos que la enseñanza hay que “modernizarla”. Qué manía tienen los partidos por las palabras grandilocuentes:”modernizar, sostenible, sexo (que no género), diversidad, etc. Lo “antiguo” también es bueno si se sabe poner al día, si se sabe actualizar. No por tener muchos ordenadores los alumnos aprenden más; lo hacen por tener buenos maestros y sustituirlos cuando caen enfermos, en vez de darle un ordenador portátil a cada alumno (a saber la cantidad de dinero que cuesta al contribuyente semejante dispendio; claro que a lo mejor los padres están contentos porque los políticos le dan ordenadores personales a sus hijos), pero así no se quejan si los profesores se ponen enfermos y no les mandan un sustituto pues para eso están los ordenadores. Vamos que algunas comunidades, como Andalucía, piensan los gobernantes que por dar ordenadores los alumnos van a terminar siendo tan buenos como los holandeses, suecos o finlandeses.
En esta reunión parece ser que no se ha tratado en cuántos puntos se piensa reducir el fracaso escolar y el abandono escolar, que en Andalucía es mayor que ninguna otra comunidad (a pesar de los ordenadores, centros TIC, etc.). Es cierto que la educación se ha universalizado hasta los 16 años en España; pero ya sabemos los problemas que esto ha originado en las aulas de los institutos de toda España; no por más años de enseñanza se aprende más. Hoy en día los alumnos de 15 y 16 años tienen gravísimas carencias para comprender textos o gráficos sencillos y cuando llegan a la Universidad las carencias gramaticales son enormes en los estudiantes. Todo esto es un cúmulo de circunstancias y hechos que hacen difícil la obtención del primer empleo, la autoridad del profesor, el respeto a los compañeros,…Si en esto consiste la universalización de la enseñanza prefiero volver a lo antiguo. Si queremos universalizar la enseñanza vamos a hacerlo en condiciones y no desde y no desde 17 posiciones diferentes, donde todos queremos tener más que el otro y el poder político pugnando por controlar a los estudiantes a edades tempranas; si el PSOE y el PP quieren hacer algo de la enseñanza que se preocupen de que los alumnos aprenden a leer y escribir, en los primeros años de su aprendizaje; todos por igual, sin zarandajas de ordenadores, clases especiales de inglés desde pequeñitos, etc. Demos una oportunidad a todos para que sigan con provecho la LOE..
Además esta reunión tiene otro defecto, bajo mi punto de vista. Ninguno de los dos partidos hace autocrítica de lo que han hecho mal con el modelo LOGSE/LOE, pues ambos han sido un fracaso total, con alumnos que pueden pasar de curso con ocho asignaturas suspensas, ir a clase cuando les apetece, riéndose del absentismo escolar, disciplina por los suelos, autoridad del profesor en las aulas por definir, aumento de los profesores para sustituciones, etc., etc.
Por cierto. Si este país, España, necesita un Pacto por la Educación ha de ser con el visto bueno de la mayoría de los partidos, mal que nos pese a los que pensamos que los nacionalistas no están por la labor.
Cándido T. Lorite



