
Cuando en noviembre, aproximadamente, del año 2010, el entonces Director General de Trabajo y Seguridad Social de la Junta de Andalucía, Francisco Javier Guerrero, denuncia ante la Policía Judicial el uso fraudulento del dinero de la Junta, llamándolo “fondo de reptiles” (en una cuantía, aproximada de 647 millones de euros), se destapaba uno de los casos de corrupción más grandiosos de la historia de la autonomía andaluza. Nada que ver de mienmano (Juan Guerra, a partir del cual aparecieron figuras delictivas hoy en boga, como tráfico de influencias, cohecho, prevaricación, etc.), pues esto es mucho peor. Aunque otros piensan que peor es el lo que parece estar sucediendo con Iván Chaves y sus intermediaciones.
Mercedes Alaya, juez que instruye las diligencias ha imputado a Francisco Javier Guerrero en la posible trama de prejubilaciones fraudulentas, incentivadas con fondos autonómicos en la cantidad más arriba indicada. Una barbaridad de dinero. Dinero que no ha pasado ningún filtro de la Junta, puestas prejubilaciones fraudulentas tienen conexión y relación con el acuerdo adoptado en el laño 2001 entre la Dirección General de Trabajo y Seguridad Social y el IFA (antiguo Instituto de Fomento de Andalucía), para la reestructuración de empresas en crisis. Estas ayudas habrían eludido a la Hacienda Pública y a la fiscalización administrativa. Todo esto según instruye la juez Mercedes Alaya, del juzgado de Instrucción número seis de Sevilla.
Todos estos incentivos y subvenciones no han sido publicados en el BOJA (Boletín Oficial de la Junta de Andalucía), según la ley y, constituye según la Policía Judicial “un incumplimiento flagrante” de la Ley General de la Hacienda Pública de la misma Junta de Andalucía. O sea, yo me doto de mecanismos especiales para una cosa y no la cumplo. Increíble, pero cierto.
Pues bien, en estas investigaciones y, hasta ahora, la Consejería de Empleo ha detectado y enviado a la juez un total de 72 prejubilaciones falsas y otras 111 con algún tipo de “discordancias administrativas” en los expedientes de regulación de empleo de, al menos, treinta empresas andaluzas con cargo al fondo anteriormente escrito. En estos expedientes se han hallado todo tipo de personas, más o menos ligadas al PSOE, incluido un exconsejero de empleo. Pero eso sí, todas ellas, personas que no habían trabajado en las empresas reguladas por esos ERE’s. Ahí se encuentra el fraude. Ahí se encuentra el amiguismo, el chalaneo, el todo vale, el saberse los nuevos señoritos, los dueños del cortijo en que han convertido a toda Andalucía. Y aún quedan muchas cosas por descubrir en los dichosos ERE’s.
Lo digo porque la juez Mercedes Alaya ha pedido las actas de los Consejos de Gobierno de la Junta de Andalucía desde el año 2001 y ésta, se ha negado a dárselos, con la excusa de que son secretos. Secretas son las deliberaciones pero no los acuerdos, pues estos han de aparecer en el BOJA. Se ha creado un conflicto de jurisprudencia y hasta que no sea dilucidado por el Consejo General del Poder Judicial, las actas permanecen selladas y lacradas en las oficinas de la juez Mercedes Alaya. Mientras tanto las investigaciones continúan y los fraudes en los ERE van aumentando día a día. Cada vez son más las personas implicadas e imputadas.
Lo escrito hasta ahora se refiere a los ERE “vivos”, o sea, los que están en vigor. La oposición, PP e IU, han pedido que la juez investigue también los llamados “ERE muertos”, aquellos cuyo tiempo ha terminado, porque consideran que puede ser que haya, aún, más casos en éstos que en aquellos. Como de costumbre, el PSOE se ha opuesto a una comisión de investigación en el Parlamento de Andalucía, pues no lo considera útil ni necesario. Rara forma, a mi parecer, de entender la política. El que nadie tiene nada que temer no tiene nada que ocultar; claro que también se puede decir al revés, el que nada tiene que ocultar nada tiene que temer. Pero el partido socialista se niega en redondo, pues dice que ha colaborado con la justicia desde el principio, aunque esto no es cierto; lo ha hecho cuando, como de costumbre, no ha tenido más remedio que hacerlo. Luego dice que la oposición “judicializa la política”. A veces, cuando las cosas no se discuten en el parlamento hay que discutirlas en los tribunales; luego no vale decir que porqué he ido a los tribunales. Es obvio ¿no?
Y todo está sucediendo en Andalucía, mi tierra; la tierra dónde hay más de un millón de parados; donde el paro es sangrante, donde hay familias enteras sin ningún miembro trabajando. Donde la poca industria que había ha desaparecido o está desapareciendo, con lo que terminaremos por convertirnos en una región de servicios. ¿Dónde ha quedado que íbamos a ser como Finlandia o como California? ¿Dónde ha quedado el I+D+i? ¿Qué ha sido de los cientos de miles de millones que se han gastado? ¿En qué se nota? ¿Dónde están las industrias creadas? ¿Dónde el dinero empleado en “dar trabajo” si hay más un millón de parados? Y muchas más preguntas que habría que hacerse, pero que el pueblo andaluz, adormecido, no se hace. Y ya va siendo hora de que se las haga. Hay que despertad y luchar por lo nuestro. Ya lo dice el himno andaluz en una de sus estrofas: ”Andaluces, levantaos”. Ya es hora.
Cándido T. Lorite







