Llevamos más de un mes hablando sobre Cataluña y sus
“cosas”. Cuando llegó el día 11 de septiembre, Día de Cataluña, se hizo una
manifestación. Yo no voy a entrar en la cantidad de personas que estuvieron en
la misma. Si sé que he estado en Barcelona, que conozco los lugares por dónde
transcurrió la manifestación, el espacio que hay en ellas y según cálculos
sencillos matemáticos de espacio temporal, diré que en un metro cuadrado caben
tres personas, muy juntitas y sin posibilidad de moverse con facilidad. Pues
bien en esas calles, con un espacio de, aproximadamente 150.000 metros
cuadrados, cabrían sin apenas poder moverse, unas 450.000 personas. Voy a subir
hasta redondear el medio millón. Pero ni una más. Eso nos lleva a 500.000
personas que no son, ni de lejos, el millón y medio dicho por los medios
políticos catalanes.
Diré que son bastantes menos, según los
cálculos hechos, que la manifestación que hubo el mismo día pero en 1977, y a
la que asistí, con el lema: Libertad, Amnistía y Estatuto de Autonomía. Cómo
han cambiado las cosas. El lema ahora era: Cataluña, Nuevo Estado de Europa.
Dicho esto entraré a discutir algo que parece
no se ha dicho aún, aunque parece que ya empieza a hacerse. Ya lo he publicado
en esta sección por dos veces y ahora parece que, a la tercera va la vencida.
Dicta la Constitución Española los pasos a seguir para que una región se separe
de España, legalmente. Son los siguientes: Dos tercios del Congreso ha de estar
de acuerdo, a continuación, dos tercios del Senado. Se hacen elecciones
generales y de la nueva legislatura ha de estar de acuerdo, los dos tercios del
Congreso y los dos tercios del Senado. Después se hará un referéndum entre los
españoles, todos los españoles, que habrá de ser de mayoría absoluta. A
continuación la región se podrá constituir como nuevo estado. Separado de
España.
¿Está quedando claro? Sigamos. Vamos a
ponernos a pensar que los políticos catalanes quieren hacerlo a las bravas. ¿le
han dicho al pueblo todo lo que puede suceder? Yo creo que no.
Sucederá lo siguiente: 1.- Los militares
pueden intervenir, al igual que sucedió en la 2ª República, cuando el General
Batet disolvió en horas el Estado Catalán promulgado por Companys. 2.- No
interviene el ejército, se hace un referéndum y sale que sí. Automáticamente
los españoles a favor y en contra, dentro de Cataluña, se posicionarán y ¿qué
sucedería? No quiero ni pensarlo. ¿Quién no esté de acuerdo se tendrá que
marchar? ¿Los depurarán? ¿Qué pasaría? Lo dejo a la imaginación de cada uno.
3.- Las grandes empresas comenzarían, automáticamente, a deshubicarse, o lo que
es lo mismo, se marcharían de Cataluña. 4.- La moneda dejaría de ser el euro,
no les serviría para nada pues estarían fuera de Europa y no entrarían en ella,
nunca. España, como país perteneciente no daría su permiso jamás. 4.- Todos los
estamentos pertenecientes a España serían desmantelados (Funcionarios,
ejército, material, empresas, etc) dejaría Cataluña. 5.- Inmediatamente España
reclamaría al nuevo estado la deuda que tiene pendiente con ella, a saber más
de 41.000 millones de euros. 6.- Las pensiones, sueldos de todos los
funcionarios estatales, alquileres, etc tendrían que pagarlo el nuevo estado.
7.- Para todo esto necesitaría una nueva moneda que tardaría tiempo en ser
puesta en circulación. 8.- Su prima de riesgo, tan famosa ahora, pasaría a ser
1300 puntos básicos, mínimo, peor que la griega. 9.- Al pedir dinero los bonos
catalanes, que ahora son bonos basura, quedaría a unos niveles imposibles de sufragar.
¿Continuo?
Estas cosas no se le dicen a los catalanes.
¿Razón? Esto es un juego de politicuchos, estilo Mas, azuzado por los de ICV e
Izquierda Plural y, sorprendentemente, por parte del PSC. Vamos a ponerle
remedio a esta absurda situación. ¿Cómo? Metiendo en cintura a los
nacionalistas. Hagamos una recentralización de España. Devolvamos las
competencias de Educación, Sanidad, Política Social y, si es necesario, y el
tiempo comprueba que es necesario, todas las competencias. Un estado centralizado
como era antes. Ya lo decía mi padre y lo dije yo en estas mismas columnas hace
algún tiempo. Decía cuando le dije la importancia del Estatuto de Autonomía de
Andalucía: “hijo, lo que parece una cosa estupenda, con el tiempo será un
maremágnum. Habrá dos administraciones. Todo será doble. Habrá leyes diferentes
en cada comunidad y no habrá forma de entenderse. Ya se intentó en la república
y se vio que no era conveniente, por más que ahora digan que era magnífico. Yo
lo viví y de magnífico nada”. Mi padre se equivocó en una cosa. La
administración no ha sido doblada, ha sido cuadruplicada. El problema se ha
hecho cuatro veces mayor. Y hay que ponerle remedio. Así no podemos seguir. Por
cierto, no voy a entrar en discusiones sobre balompié. Si Cataluña se independizara,
los clubes catalanes, de ninguna categoría, podrían jugar en España. Esto no es
Mónaco ni Francia, que por cierto no permite las veleidades independentistas de
nadie. ¿Es que no tenemos remedio los españoles?
Yo creo que sobre este tema vamos a tener que
seguir escribiendo, mal que nos pese a muchos. Es tema de conversación en todos
los lugares y tertulias.
Cándido T. Lorite








