domingo, 22 de mayo de 2016

CANTO AL AMIGO QUE SE FUE


En esa noche la huella de los lobos
Nubló la huella de los pájaros
cuando cesaron sus trinos y el silencio.
El sonido de la campana de colores
Parecía un pianista sin nombre,
O la tierra de un misionero sin serpientes.
El otoño descansa en el camino
Se sientan a descansar las estrellas.
Un alfiler, doloroso, grave,
Se clava para siempre en la eternidad
Ni el castigo al huérfano
Ni el aleteo leve de la mariposa
ni la pareja que baila el vals
nadie le hace estremecer como la muerte,
de aquel que era el guardián de su vida;
hasta el cielo teme a la muerte
hasta los barcos durmieron en el mar
hasta el vampiro descansó durante la noche,
y el silencio se hizo muerte;
y la muerte se llevó la vida;
para aplacar  a esta gente silenciosa
hasta los rincones se escondieron
y alimentaron la soledad del vivo
el milagro del oráculo venidero
y se cumplió todo lo dicho. El eclipse
floreció en sus lazos
y la muerte llegó con su reverso.
Cándido T. Lorite


A LA DOBLEZ DEL ALMA HUMANA


Como en un espejo te ves reflejado.
con dos caras. Como un amigo fiel
y oscuro. Y un intenso frío te recorre el alma,
negro amigo, ¿qué me cuentas?

Te ves reflejado en el espejo,
pero no eres tú, es tu otra cara
y el corazón te lo arranca
una congoja y un susurro.

Te ves con realidades distintas,
con realidades iguales.
La primera con perdida inocencia
la segunda, enfrente, sin recuperar.

En ese espejo, las dos caras
eran tristes, iguales y parecidas
y quisiste entender su esencia
en una inconsciencia perdida.

Un cuerpo tiene la una
un alma quiere la otra,
 pero en ese reflejo de cuerpo y alma,
no tuviste ni una ni la otra.

¿Qué te sostiene en una de ellas,
pues ya perdiste la otra?
En una está tu tormento
En la otra tu dolor.

Por eso cuando esto leas,
en el espejo verás
la desolación del jamás
y la victoria del nunca.

Porque para que lo sepas
Este sencillo poema,
Dedicado está a ti.
 Por tener dos nombres, dos caras
Vistas en el mismo espejo
Pero sin ningún valor.



Cándido T. Lorite