En esa noche la huella de los lobos
Nubló la huella de los pájaros
cuando cesaron sus trinos y el silencio.
cuando cesaron sus trinos y el silencio.
El sonido de la campana de colores
Parecía un pianista sin nombre,
O la tierra de un misionero sin serpientes.
El otoño descansa en el camino
Se sientan a descansar las estrellas.
Un alfiler, doloroso, grave,
Se clava para siempre en la eternidad
Ni el castigo al huérfano
Ni el aleteo leve de la mariposa
ni la pareja que baila el vals
nadie le hace estremecer como la muerte,
de aquel que era el guardián de su vida;
hasta el cielo teme a la muerte
hasta los barcos durmieron en el mar
hasta el vampiro descansó durante la noche,
y el silencio se hizo muerte;
y la muerte se llevó la vida;
para aplacar a esta
gente silenciosa
hasta los rincones se escondieron
y alimentaron la soledad del vivo
el milagro del oráculo venidero
y se cumplió todo lo dicho. El eclipse
floreció en sus lazos
y la muerte llegó con su reverso.
Cándido T. Lorite
