Venir
vestido de juez
Supone
que debo hacer,
Aunque
mejor sería decir
Un poema
a mi favor.
Pero el
que me conoce sabe,
Que me
gusta contrariar
Y no el
saber adular
Cosa que
tan fácil es.
Así que
el poema va
Escrito
sobre un juez
Pero
hecho de tal jaez
Que
seguro, no le va a gustar.
Diré,
solo para empezar,
Que raro
oficio parece
El que
alguien siempre quiera
Querer
juzgar por demás.
Dicen
que cuesta mucho
En
dinero y en afán,
El poder
tener puñetas
Y además
poder hacerlas.
Han de ser
insobornables
Más me
parece difícil
Conjugar
esos dos verbos
Poder y
tener puñetas.
Los hay
que durante el día
Se
dedican a juzgar
Y que
por la noche hacen
Aquello
que juzgarán.
Van de
guapos y chulazos
Presumiendo
de palmito
Algunos
llevan su capa
Otros
calan sombrerito.
Dicen
las malas lenguas
Que en
teniendo tú dinero
Te
tratarán mucho mejor
Que si
eres pordiosero.
Vivendi
et probandi
Latinismo
que ellos usan
Y que
sólo a ellos sirven
Y que usan
como un dandi.
Cuando
su sentencia dan
Nadie
queda contento
Uno,
porque quiere más
Otro
porque pide menos.
La
mayoría de los jueces gusta
De
ganarse mucho oro
Que da
prestancia y decoro
Y que a
los demás, asusta.
Es
entonces el momento
En el
que das la sentencia
Que
extiendes la larga mano
Igual
que encoges la esencia.
No sabes
escuchar a nadie
Pues
todos te han de escuchar
A unos
porque pareces Pilatos
Y a
otros por parecer Judas.
En
terminando el poema
Lo he de
saber hacer
Diciendo
aquella sentencia:
NUNCA
QUIERAS SER UN JUEZ.
Cándido
T. Lorite
05-07-2016


