martes, 20 de septiembre de 2016

TRILOGÍA (1) Presentada al Concurso de Poesía Premio Jaén

A MI HIJA

¿Quién se paró en la serenidad de tu sonrisa?
¿Qué ángel malo te la hizo perder?
¿Qué dios caído dejó en tus ojos la angustia?
¿Quién te arrebujó en el terror?
¿Quién llevó el dolor a tus pensamientos?
Una voz te dijo algo sobre vivir
Y convirtió tus sueños en un estupor
Quedaste sola, en el vacío
Sin mal, sin orden, sin belleza,

¿Dónde te encuentras?
La angustia llega como la ola del mar
Y según la resaca, te arrastra
Sé que alguien te ve
Como a través de un caleidoscopio
De diferentes formas y colores
Revueltas, sin sentido, pero ordenadas

No sé si volverás. No sé ni dónde estás
Las cosas siguen sucediendo
Pero están temerosas
Como percibiendo que algo puede suceder
Mirando el tiempo con temor
En entrando en la casa ya piensas en salir
Porque piensas que escapando
La realidad no vas a encontrar.

Te caes sin mirar al fondo del miedo
Sin resolver el enigma creado
De una noche con luz tenue
Perdida entre los precipicios
Y caes al fondo
Y te quedas con la duda de la edad vivida
Y del espacio encontrado en las almas
De aquellos que se fueron antes.

Buscando el océano y el mar quieto
De ojos, corazones, astros y mares
Que buscaron tu voz quebrada
Entre el viento de la noche
Y el frío que enreda los huesos
De la infancia perdida y encontrada
De la vejez de risas y lágrimas
Con la música siempre de fondo.

La que llega a tus pies
La que viene de tu cabeza
Como el agua a una fuente
Como el abismo al silencio que lo acoge
Al igual que aquello que se hunde
Buscando en el tiempo su mañana
Como el mar rompe contra las rocas
Y las horas se mueren al pasar despacio.

Se acaba aquello que no empezó
Como el mar que golpea sobre una puerta
Como el perro que ladra al tiempo
Como una estrella que se aleja al paso del tiempo
Como el iceberg que nunca se desprende
Como el corazón que busca en la noche
Igual que el torrente agranda su mirada
Pensando que pronto se hará un amazonas.

¿Hacia dónde caminas que no llegas?

Se cierran los barrotes del destino
Sobre las flores del camino andado
Las llamas se evaden de la estatua
Y mis ansias quedan perdidas
Débiles en medio de la emboscada
Cuando el siglo daba sus últimos vahídos
Y todos daban el último suspiro.

¿Qué aparecerá mañana en el sitio?
Quizá un presente o un futuro
¿Seguro que algo sucederá?
Un presente lleno de espinas
Un futuro plagado de mentiras
Cortado el tiempo por una sierra
Suben y bajan las mentiras y las verdades.

Arriba está la mentira cortada
Abajo la verdad contada por el mentiroso
Paciente llega el esclavo a la guerra
Con la corona de laurel ganada
Formada por hojas de estupidez humana
Y ha llegado por fin el año esperado
Donde la victoria llegará al final.


Cándido T. Lorite

EL JUEGO BURLÓN (Soneto)


Quieto por Dios, señor, que ya me enfado

¿tocarme? Madre mía, que ordinariez
¿besarme? No podrá ser ya, no, pardiez,
¿acariciar? Apartaos y a un lado.

¿Subirme yo la falda? ¡Ay!, ¿no es pecado?
Esperad. Tú eres malo. Alguien camina…
¡Uf!, nadie por ahí va. ¿celestina?
Id despacio. Hoy hay que tener cuidado.

¡Madre, loca estoy! ¡Cómo es que lo haría
Yo con este señor! ¡Sí, tengo gana!
Aunque con mucho gusto, madre mía.

¡Señor, váyase, deje! soy cristiana…
Pero volved ya rápido otro día
Y traed con vos, señor, esa badana.

Cándido T. Lorite


lunes, 12 de septiembre de 2016

AL VINO DE BAILÉN.



Dice el dicho popular:
“Vino, que del cielo vino;
Que vino con tanto vigor,
Que al hombre que no es letrado,
Lo hace predicador”.

No es cosa de glosar
Al vino o al borracho
El que tomaba mi chacho
En su largo caminar.


Bebo el vino de mi tierra
El de la cepa garnacha
Si tomas mucho, agacha
Ya camino de la sierra.

En las canciones de niño
Oídas en las serenatas
Siempre dando la lata
Hasta que te dan un piño.

Lleva puesto en la solapa
Dibujado una batalla
Enrejado en una malla
Para jugar a las chapas.

Le dicen “el aporreao”
Porque lleva la cabeza
Liada como una berza
De la pedrá que le han dao.

De Santa Gertrudis sale
María Bellido y Batalla
No me digan que es cazalla
Porque no todo me vale.

De allí, un Duque
De aquí una Manzana
Que un Atardecer gana
A todo el que lo disque.

Marqués, Ribera,
Blancos, tintos de roble
De la Batalla un mandoble
Y un FresSol allí, a tu vera.

Estos son los vinos
Que se hacen en mi tierra
Que Baylén no es sierra
Pero si cepa su sino.

Cándido T. Lorite


LA HISTORIA DE LA VIDA



Nacen en el silencio de la aurora
En aquellos instantes del día
En que la penumbra rompe la oscuridad:
Los sueños.

Crecen durante la jornada diaria
Agarrados como los árboles al suelo
Justo en el momento de la lluvia:
Los anhelos.

Mueren a la caída del sol
Cuando aún se divisa en el horizonte
La luz que siempre te guió:
Los miedos.


Cándido T. Lorite

domingo, 11 de septiembre de 2016

RECORDANDO A ALICIA. Poesía ganadora II Certamen de Poetas de Bailén



Ayer sentí el vacío de estar en mí sin ser,
la laxitud de las marionetas rotas,
la infamia del ventrílocuo sin voz,
el fetiche mentiroso,
el arquetipo mensurable,
la soledad mía lanzando dardos
sobre la diana del corazón,
el golpe certero en el centro,
el jeroglífico indescifrable de mi yo.
Me rodeé de espejos,
Y robándole a la niña de Carroll
sus trenzas rubias,
entré en un mundo al revés
para que la reina de corazones
decapitara mi cordura,
y  me dejara tan sólo el llanto
y  tú frente a él,
recogiendo entre tus dedos
mis lágrimas intrusas,
buscando la puerta para
sacarme del laberinto en el
que me perdí de repente.
Tú tendiéndome el hilo
de la razón para salvarme de la sinrazón,
 tu voz, tus palabras, tu risa,
TÚ.
El cielo volviéndose azul de nuevo,
 tu verbo derrotando mi sombra,
tu voz acariciándome
y yo escapando del espejo,

entre el sueño y la rosa.

EL TIEMPO PASADO



Los dardos cayeron en mis ojos abiertos
Disparados por aquellos que vengarse querían
De angustias, fracasos, desolaciones
Creados por ellos mismos y pensados para mí.
Soy viajero que llega con los brazos
Cansados de tanto abrirlos y recoger,
Las cosas que vosotros vais perdiendo,
Después de años y tiempo perdidos
En luchas y sinsabores sin cuento.
La aventura de los siglos en la tierra
Llegaba tras estaciones perdidas
Dando alas a las estrellas del alma.
¿Cuándo dejamos de conocernos?.
Voy y vengo de un regreso del que no partí
Al igual que las olas antes de empezar a serlo,
Y que los astros antes de ser conocidos.
Llego desde la lejanía perdida
Pasando las páginas de los corazones,
Donde el espacio va de un sitio a otro
Desesperadamente solo.
Vacío, como el vagabundo errante;
Como un perro ladrando como un lobo.
Vosotros amigos de los que voy de la mano,
Decidme si los que mis ojos han oído
Y mis oídos han llegado a ver,
Son los papeles rancios y sin vida
Que hablaban de lugares no vividos
De tiempos atemperados en el tiempo.
Decidme, ¿es cierto lo que mis oídos vieron
Y mis ojos oyeron en ese lugar?
Decidme, ¿es verdad lo que leyeron y vieron?
Decidme, ¿es tan mala la verdad y
Tan cierta la mentira verdadera?
Todo lo gane perdiéndolo
 Y todo lo perdí al ganarlo.
Cándido T. Lorite