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Pasó que llegó el olvido de la persona
Rumiado durante mucho tiempo
Como una justicia liberadora
Dejando atrás las alas y las palabras
Alas de mariposa y palabras ajadas
Que se caen al igual que las hojas muertas
De un árbol sin savia en el otoño
Que queda sólo con las ramas desiertas.
¿Qué sucedió con mis palabras cargadas
Del dolor que recorría mis entrañas?
Ahora con seguir la vida no basta
Como tampoco las ingentes cantidades
De aullidos, ladridos y bises
De ideas, recuerdos, climas
De vanidades, de telarañas del olvido
Y del sepulcro donde reposan mis ideales.
Un sepulcro hecho de piedra de dolor
Porque alrededor el dolor es inmenso
Y se ata uno con el otro como un lazo
Ata los zapatos que vinieron a visitarte
Sin importarles los caminos andados
El agua, el cielo, la oscuridad o las tinieblas
Sólo pensando en dar sorpresa.
La misma que se llevó el caminante
Que mirándose los pies preguntó:
¿Qué hiciste con ellos al verlos
Llevando a un hombre errante?
Pensaba en su delirio de padre
Llegar a la cima, a lo más alto
Aunque estuviera sucio de llanto
Aunque llegara cubierto de espinas.
Todo es amargura en la inteligencia
Todo es decepción en la conciencia
Porque sólo se puede plantar
Ilusión en el terreno de la vida
Lágrimas ávidas de lamentos
Tinieblas que palpar en los labios
Manos que rastrean la amargura
Entre las tinieblas buscada.
Así entierro en mi memoria
Todos los días que sufrí por ella
Porque seguir es ardua tarea
Porque se me rompen los huesos
Porque se me rompe el alma
Como se rompen las tablas del andamio
Al igual que el cerebro y la nada
Arrastrando a la lejanía los trozos.
Ha caído el ángel sobre la muerte
Esa que anunciaba tu voz
Y el embrujo del mundo a tu alrededor
Me aferro a esa voz y a ese mundo
Y leo como un ciego, cantando
Al revés para desandar lo andado
Con una gramática desgarradora
Que no entendiera de conceptos.
Es entonces cuando empieza la aventura
La última en busca de las estrellas
Las que han caído en subterfugios
Y en laberintos sin refugio
Porque toda la verdad se esconde
En los lugares fríos de un cráneo
En la fría realidad de lo visible
En la tempestad de una calma.
Y comienza el sendero hacia la normalidad
Dejando atrás fantasmas e hipocresías
Mirando los nuevos problemas
Con los ojos de una magia posible
Llegando a liberarse de la memoria
De las entrañas que nos poseen y saben
De las heridas causadas en el camino
Que nos quebraron las alas de mariposa.
Es entonces que comienza un camino
Con magia, con sueños y sin barrotes
Acrecentando nuevos horizontes
Elevados sobre el misterio del alma
Cerrando las viejas heridas abiertas
Al utilizar nuevas ceremonias
En un amanecer desconocido
Y en un descubrir caminos nuevos.
Cándido T. Lorite
13-01-2016


