martes, 1 de junio de 2010

¿CÓMO LO TITULO?

Este artículo que estoy empezando a escribir aún no sé como titularlo; no sé que título ponerle. Quizá cuando llegue al final del mismo se me ocurra que hacer con él. Porque estamos en un esperpento lamentable, en un reino de taifas, en una situación que llena de absurdo todo lo que se pueda decir del mismo.
Es realmente lamentable lo que ya ha sucedido y lo que va suceder de aquí en adelante, en este país de nuestros pecados. Lo que ya ha sucedido es algo que dije en otro artículo hace algo más de medio año, cuando indiqué que había visto con pinganillo a Manuel Chaves en el Senado. Eso sucedió hace algo más de seis meses; y barruntaba lo que iba a suceder, que ha sucedido ya. El Senado de España, el Senado pagado con los impuestos de todos los españoles ya no habla en español; habla en catalán, en vascuence, en gallego, en valenciano y si se tercia, en español. Así, como lo leen. Aunque seguramente ya se han enterado por las noticias aparecidas en los diversos medios de comunicación.
La medida se aprobó en el Senado el día 24 de mayo de 2010. Y se aprobó con la ayuda del PSOE, del grupo Entesa Catalans, CiU, PNV y BNG y Mixto. En contra PP y UPN. O sea, 134 votos a favor y 122 en contra. La medida fue presentada por Miguel Bofill, del Grupo Entesa Catalans d’Progress, perteneciente a ERC (Ese grupo de Carod-Rovira), de la siguiente manera y con los siguientes argumentos: “Esta es una propuesta transversal y abierta, que no va contra nada ni contra nadie”. Una iniciativa, remarcó, a favor de las lenguas cooficiales y, también, del castellano (a este senador se le ha olvidado que no es el idioma castellano, sino el español, de España), “que no merece ser una lengua impuesta” una “medida imparable, que más pronto que tarde será una realidad porque responde a la normalidad de un estado plural”. Esta lectura segada de la Constitución Española (que como el idioma, no es castellana), no deja de ser, según Juan Van-Halen, portavoz del PP, un disparate.
Hay que aclarar una cosa. En España hay varias comunidades dónde hay idiomas cooficiales; pero sólo en esas comunidades; a saber, Cataluña, Paçis Vasco, Galicia, Comunidad Valenciana e Islas Baleares. Por consiguiente, España y su Senado no pueden hablar en distintas lenguas en un espacio que no es “comunitario”, sino de todos los senadores. Vamos, que España no es un estado plurilingüe, aunque haya comunidades bilingües. ¿Ha quedado claro?.
¿Cuál es la consecuencia de esta estupidez? Pues en los tiempos de crisis que corren y los que aún quedan, el Senado se va a gastar unos buenos millones de euros en traductores en los cinco idiomas que se han aprobado en el Senado. Por cierto, yo debo de ser muy tonto, o no me he enterado de cuándo han hecho el valenciano y el mallorquín, idiomas; siempre los he considerado y así los he estudié en su momento, dialectos del catalán, modalidades diferentes del catalán, que no lenguas. No obstante la diferencia entre dialecto y lengua no es de lo que se está tratando en este artículo.
Estaba diciendo que es una estupidez utilizar los idiomas cooficiales en el Senado, utilizando traductores, con pinganillo y todo. Una verdadera estupidez. Vamos, la imagen de un cordobés, José Montilla, hablando en un catalán que no son capaces de seguir ni los catalanes y otro andaluz, Manuel Chaves, colocándose el pinganillo para entender lo que dice el charnego no conduce más que a una expresión de asombro. Alguien que apenas sabe expresarse en español, utiliza otro idioma el catalán, del que sabe menos aún. Vaya que el señor Montilla cuando tiene que firmar algo en catalán, lleva “una chuleta” para no cometer faltas en catalán. Inaudito. En su biografía dicen que es funcionario, pero no indican de qué. Que cursó estudios de Derecho Economía pero tampoco indican hasta dónde llegó. En definitiva parece una biografía algo escueta en la cuestión de estudios. Eso sí, muy pronto se dedicó a la política y desde 1978 no se ha bajado del coche oficial. Eso sí lo tiene claro el señor Montilla. Buenos, lo dicho, dos andaluces entendiéndose con pinganillo en España, en el Senado Español.
¿Se imaginan ustedes que vaya un grupo de estudiantes españoles al Senado y no puedan entender lo que están hablando los senadores en el Pleno? O las personas que quieran y pueden acudir al mismo. Absurdo. La senadora Leire Pajín indicó “hagamos en el hemiciclo lo que hacemos en los pasillos”. ¿Quiere decir su señoría, la senadora Leire Pajín, que los senadores en los pasillos del Senado hablan en diferentes idiomas? La Torre de Babel no tendría parangón con lo que indica esta senadora, tan especial ella. Ami que me parece que los senadores cuando estén en el bar del Senado hablarán entre ellos en español, salvo que algún catalán se encuentre con otro catalán, y hablen en catalán entre ellos, con lo que demostrarían una falta de educación tremenda, con la persona, en este caso, senador como ellos que no hable catalán. Vamos un esperpento.
Ahora ya sé cómo tenía que haber titulado este artículo, cuando ya estoy llegando al final; se tenía que haber llamado El esperpento de lo absurdo, o quizá tenía que haberlo titulado El absurdo del esperpento. Son tan estúpidos, a veces, estos senadores españoles, que de las dos maneras lo podía haber titulado.
¿Se imaginan ustedes, lectores de bailendigital.com que esto puede suceder en Inglaterra, en Francia, o en cualquier otro país? ¡Ah! Que nadie me venga con lo de Suiza o lo de Bélgica. En estos países las lenguas son oficiales en todo el país y no en unos cantones, si y en otros cantones, no.


Cándido T. Lorite

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