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| Fuente de Los Caños |
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| Iglesia de S. Juan |
Dejamos la Plazoleta del Vinagre y llegamos hasta la Plaza de los Caños. Una fuente del siglo XVI, junto a las Antiguas Carnicerías. En ellas hubo, no hace mucho tiempo una Escuela Nacional, dirigida por D. Eduardo Tobaruela, y en la que el que esto escribe hizo sus prácticas de maestro. Igualmente en esa plaza jugó de pequeño hasta los 11 años. Muchos recuerdos, emocionales, me trae a la memoria esta plaza. Recuerdos de infancia y de juegos de niñez, junto a mi amigo Manuel.
Seguimos por la calle Cuesta de S. Pedro, aparece ante nosotros la iglesia de S. Juan, la más antigua de la ciudad, del siglo XIV, con su torre especial, porque desde ella se daban los toques de campana para avisar a las gentes del campo cuando sucedía algo extraordinario. Asimismo se daban los toques para el cierre de las puertas de la ciudad. Toda una institución en jaén.
Y llegamos a la plaza del Pato. Aquí nos encontramos con tres leyendas:
Seguimos por la calle Cuesta de S. Pedro, aparece ante nosotros la iglesia de S. Juan, la más antigua de la ciudad, del siglo XIV, con su torre especial, porque desde ella se daban los toques de campana para avisar a las gentes del campo cuando sucedía algo extraordinario. Asimismo se daban los toques para el cierre de las puertas de la ciudad. Toda una institución en jaén.
Y llegamos a la plaza del Pato. Aquí nos encontramos con tres leyendas:
La del Peñón de los Uribe
La de la Fuente del Pato
Y la del Priorato de San Benito
Por orden van puestas y sus respectivas fotos. ¡Ah!. Al final hay una sorpresa.
LEYENDA DEL PEÑON DE URIBE:
Había en la calle de Los Uribes esquina con Santo Domingo Bajo, una gran piedra irregular, con unas raras inscripciones, donde los vecinos se sentaban a hablar en los días soleados de invierno y tardes de verano, cuando la temperatura es agradable. Estuvo esta piedra ahí hasta mediados los años 70, en que alguien la quitó, sin saberse el porqué hasta el momento.
Mi madre que trabajó en el cercano Hospicio de Mujeres, hoy Museo y Baños Árabes, nos contó a los hijos la siguiente leyenda:
Mi madre que trabajó en el cercano Hospicio de Mujeres, hoy Museo y Baños Árabes, nos contó a los hijos la siguiente leyenda:
Un hijo llevaba a cuestas, echado en las espaldas propias a su padre, cansado lo sentó en el Peñón de Uribe para descansar un poco, pero el padre se puso a llorar y el hijo le preguntó:
-¿Por qué lloras, padre? Y éste le respondió.
- Es que recuerdo, cuando pasaba yo por aquí e hice lo mismo con tu padre.
El hijo, emocionado, dio media vuelta, después de abrazar a su padre, y se marchó con él de vuelta a su casa.
-¿Por qué lloras, padre? Y éste le respondió.
- Es que recuerdo, cuando pasaba yo por aquí e hice lo mismo con tu padre.
El hijo, emocionado, dio media vuelta, después de abrazar a su padre, y se marchó con él de vuelta a su casa.
Se dice que este lugar era, en el neolítico, el lugar de los sacrificios a la madre tierra de Jaén. En la Edad media se exhibían aquí los ajusticiados para escarmiento público.
LA FUENTE DEL PATO
| Fuente del Pato |
La fuente en sí es una oca, con cabeza de serpiente, que está siendo mordida por una serpiente, con cabeza de oca. Está bebiendo el agua que mana de la boca del pato. Nos presenta esta fuente tres principios femeninos: La oca, la serpiente y el agua. Esta fuente estaba situada en otro lugar; habría que preguntarse el por qué fue trasladada a este lugar simbólico, de sacrificio.
El Priorato de San Benito.Frente al Palacio de Villardompardo se encuentra el Callejón de San Benito, Al fondo tuvo su sede hasta 1837 el Priorato de dicha Orden, (LS, 1924) donde muchos nobles se investían como caballeros de la Orden de Calatrava. Después, y ya como monjes herreros (freires), desfilaban hasta la plaza montados sobre sus briosos corceles enjaezados, ondeando al viento sus blancas capas, en las que mostraban bordura con roja cruz flordelisada (A). Otros, como Fray Benito Rades, recibieron allí sepultura. De Internet (Orden Militar de Calatrava) obtuve la siguiente reseña: Fue fundada en 1158, reinando Don Sancho III, por el abad cisterciense de Fitero fray Raimundo Serra (San Raimundo) y su compañero de orden Diego Velázquez, para ocupar la ciudad de Calatrava y defender el territorio del ataque de los musulmanes, tras la renuncia de la Orden del Temple a hacer esas funciones.
Hoy en día, las ánimas de aquellos monjes muestran su indignación por el olvido en que han quedado sumidos; de hecho, si en la víspera de San Benito (20 de marzo) alguien se detiene a contemplar el callejón desde la cercana fuente, pasadas, eso sí, las doce de la noche, podría ver el esqueleto de un freire con su espada y con su escudo, vestido con raída túnica y capa hecha jirones, montado sobre el esqueleto de un caballo que galopa sobre el viento con trote amplio y lento. (A)
Nos despedimos de la plaza con el recuerdo de un árbol centenario que tuvo que ser cortado por su base, al desgajarse por el viento en abril de 2008, lo que nos trae a colación la leyenda del por qué de ese viento tan particular que sopla en esta ciudad:
Hoy en día, las ánimas de aquellos monjes muestran su indignación por el olvido en que han quedado sumidos; de hecho, si en la víspera de San Benito (20 de marzo) alguien se detiene a contemplar el callejón desde la cercana fuente, pasadas, eso sí, las doce de la noche, podría ver el esqueleto de un freire con su espada y con su escudo, vestido con raída túnica y capa hecha jirones, montado sobre el esqueleto de un caballo que galopa sobre el viento con trote amplio y lento. (A)
Nos despedimos de la plaza con el recuerdo de un árbol centenario que tuvo que ser cortado por su base, al desgajarse por el viento en abril de 2008, lo que nos trae a colación la leyenda del por qué de ese viento tan particular que sopla en esta ciudad:
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| Plaza de María de Marllac |
EL VIENTO DE JAÉN
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| Árbol centenario |
¿Quién no ha escuchado alguna vez, boquiabierto y con los ojos desmesuradamente abiertos, alguno de los episodios en que el viento ha hecho de las suyas en esta ciudad? Es muy célebre la noche en que éste mostró su más furioso empuje de aire; fue la del 24 de diciembre de 1821. Y la del 15 de octubre de 1957.
Dicha noche, el viento dobló y casi rompió cuatro fortísimos barrones de hierro que cierran por el interior las puertas de la Catedral (LS 1918), abriendo estas y penetrando violentamente en el interior del templo, donde cirios, imágenes y hojas de los árboles revoloteaban entremezclados.
Un señor mayor me contó en el mercado de Peñamefecit (04/2007) la leyenda del por qué de esos vientos tan fuertes: Resulta que hace cientos de años, Jaén sufría una epidemia de cólera que se cobraba cada vez más víctimas, mientras que Jabalcuz permanecía con una nube cenicienta sobre su cumbre, que lejos de dar agua con qué alejar la epidemia, favorecía la propagación de la misma. El pueblo entero sacó a Ntro. Padre Jesús a la calle en rogativa, pidiendo que el viento se llevara esa maligna nube. ¡Sopla!, ¡Sopla!, pedían.
Al día siguiente, una suave brisa acariciaba la ciudad y el monte, y esa brisa empezó a crecer y a crecer tornándose huracanada y llevándose la nube del Cerro. El cólera desapareció y la población sanó, pero el aire se quedó para siempre en Jaén.
Cándido T. Lorite
Dicha noche, el viento dobló y casi rompió cuatro fortísimos barrones de hierro que cierran por el interior las puertas de la Catedral (LS 1918), abriendo estas y penetrando violentamente en el interior del templo, donde cirios, imágenes y hojas de los árboles revoloteaban entremezclados.
Un señor mayor me contó en el mercado de Peñamefecit (04/2007) la leyenda del por qué de esos vientos tan fuertes: Resulta que hace cientos de años, Jaén sufría una epidemia de cólera que se cobraba cada vez más víctimas, mientras que Jabalcuz permanecía con una nube cenicienta sobre su cumbre, que lejos de dar agua con qué alejar la epidemia, favorecía la propagación de la misma. El pueblo entero sacó a Ntro. Padre Jesús a la calle en rogativa, pidiendo que el viento se llevara esa maligna nube. ¡Sopla!, ¡Sopla!, pedían.
Al día siguiente, una suave brisa acariciaba la ciudad y el monte, y esa brisa empezó a crecer y a crecer tornándose huracanada y llevándose la nube del Cerro. El cólera desapareció y la población sanó, pero el aire se quedó para siempre en Jaén.
Cándido T. Lorite
Nota: Fotos, Fuente del Cisne. Árbol centenario derribado, Fuente de los Caños, S. Juan y Plaza de María Luisa de Marillac (antigua), antes de trasladar la fuente.




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