domingo, 11 de enero de 2015

LEYENDAS DE JAÉN. 7

Nuestro Padre Jesús Nazareno
            Es la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, actualmente ubicado en su primitivo Camarín, una de las más veneradas de la ciudad, sino la que más. Larguísimas son las filas de miles de nazarenos, que en la madrugada del Viernes Santo, siguen a Jesús, en el camino hacia el Calvario.
            Hermosas estampas de la Semana Santa andaluza y giennense son las de esta procesión, que tiene como uno de los más bellos momentos la salida de Jesús, instante en que todas las luces de la calle carrera de Jesús y casa adyacentes quedan en completa oscuridad, para que una luz ilumine sólo y exclusivamente su hermosa cara, la del El Abuelo iluminada en una de las estampas mas esplendorosas de su largo itinerario.
         
   Es la única imagen de la ciudad que cuenta con la dignidad de Hijo Predilecto, y cuelga de sus manos una gran llave, copia de que daba acceso a un hospital, en el que entrando la imagen de Ntro. Padre Jesús, se cortó milagrosamente un gran brote de peste que asolaba la ciudad en el siglo XVII.
            Si bien de esta imagen se desconoce su autor, creen los expertos en la materia que es obra del escultor Sebastián de Solís, por las similitudes que tiene la cabeza de Jesús con la del calvario de San Juan, además de la coincidencia de fechas, ya que la talla de El Abuelo es de finales del siglo XVI o principios del S.XVII, fecha que coincide con la época de Sebastián de Solís.
            Nos cuenta sin embargo una leyenda, que podemos colocar entre las más conocidas de la ciudad, que hace muchos, muchos años, un hombre anciano, cansado de un largo viaje, derrengados lo pies de tanto caminar, se acercó hasta una blanca casería, cercana a esta ciudad, conocida como Casería de Jesús, y encontró en la puerta de la misma a un labrador, al que pidió asilo para descansar esa noche del largo viaje que estaba realizando.
            Lo acogió generoso el labrador, que ofreció al anciano viajero todo aquello que a su alcance tenía. El caminante al acercarse a la entrada de la casería, fijó su vista en un leño de grandes dimensiones. Comentó al hombre de la casería que él. Con ese madero, sería capaz de hacer una hermosa talla de Jesús en un solo día. Solo necesitaba para realizar la escultura una habitación solitaria de la casa y que le dejaran trabajar tranquilamente.

            El labrador, ilusionado por la idea, rápidamente le ofreció el tronco para que hiciera con él lo que decía. Le agradó al buen hombre la posibilidad de convertir en talla un madero que no lera de utilidad. Le aseguró además, que de ser cierto lo que decía, sabría agradecer el trabajo. Dispuso entonces el labrador que se trasladase el enorme tronco a una cámara pequeña y angosta de la casería, donde con el leño quedó encerrado el anciano viajero.
            Allí pasó el abuelo toda la noche. Ni un solo ruido perturbó la tranquilidad de los campos cubiertos por la oscuridad. Pasó también toda la mañana siguiente, in que el más mínimo sonido procedente de aquella habitación saliera. Preocupados el labrador y su familia  por el tiempo pasado sin acusar ruido alguno, y temerosos de que algo le hubiese ocurrido al anciano viajero, decidieron subir a averiguar la causa del sospechoso silencio.
        
Autor: Félix Díaz Cruz
    Subieron sigilosos, comprobando de nuevo que realmente no se oía absolutamente nada, pues no querían interrumpir el trabajo del anciano escultor. Se decidieron por fin a abrir la puerta de la pequeña habitación y sobrecogidos por el asombro y el temor, descubrieron que en el lugar donde esperaban encontrar al anciano escultor viajero y el tronco que iba a tallar, sólo se hallaba la escultura más hermosa que jamás habían visto, de talla completa y lleno de latigazos. Era el primer milagro de Nuestro padre Jesús nazareno, conocido como El Abuelo, en honor del anciano viajero escultor.

            Cándido T. Lorite.

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