La Casa de los rincones y
La leyenda de los Ibn Shaprut
La familia de los Ibn Shaprut,
descendientes del mismísimo profeta Moisés, según la tradición de la época, es
la familia giennense de la que provenía el célebre cortesano judío Hasday ibn
Shaprut, natural de Jaén y que alcanzó las más altas dignidades en la corte de
los califas Abderramán III y Alhakam II.
El saber de este judío giennense fue
tan enorme que no han sido pocas las leyendas que han circulado a su alrededor.
La primera, ya mencionada, fue la tradición de que su familia procedía de una
de las familias aristocráticas judías más famosas, nada menos que de los
profetas de la biblia.
Por otra parte, la llegada hasta la
corte califal de Córdoba de este joven giennense, siempre tuvo una leyenda
cercana que achacaba su buena posición a la casual del gran califa Abderramán
III a la ciudad de Jaén, cuando iba camino de Córdoba, y fue mordido por una
víbora venenosa. Una leyenda y otra están directamente relacionadas, con ésta
que nos cuenta el terrorífico pánico que el califa tenía a lasa víboras y a
morir picado por una de ellas.
Sea como fuere, el hijo de Isaac,
Hasday ibn Shaprut, sí que llegó a la corte del Califa y fue tanta su
sabiduría, durante los cuarenta años que prevalecería en ella, que llegó a
correrse la oz de que había descubierto la panacea universal.
Otra leyenda relacionada con esta
familia la encontramos en Jaén, en la Plaza de La Magdalena, donde según una
antigua tradición se ubicó la casa donde vivieron los miembros de esta ilustre
familia y linaje. Se trata de una casa que tiene actualmente en su fachada una
Estrella de David, que muchos no dudan en atribuir al origen judaico de la
familia que allí vivió. No obstante, esto es antigua tradición.
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| Actual Casa de los Rincones e Ibn Shaprut |
El dueño de la casa descubrió que
era el Rey de Castilla porque a este le crujían las canillas (los huesos de los
tobillos) y entonces, decidió vigilar toda la noche, en un rincón junto a a la
alcoba donde dormía el rey, con una tizona (espada) en la mano. Al despertar y
descubrirlo de esta guisa, el rey y su acompañante pensaron que era un traidor
pero, pronto descubrieron que, en realidad, el hombre estaba vigilando la
seguridad de su monarca y, por eso, le ofreció darlo que le pidiera en
agradecimiento.
El hombre le pidió agua y almenas,
que era entonces signo de distinción social, y así se llamó la casa como “Casa
de las Almenas”. Además el rey le dio el apellido “Rincón”, por haberlo
vigilado desde un rincón, y también por eso se ha concedido a la casa como la
“casa de los Rincones”. Otra tradición, leyenda sobre leyenda, nos dice que la
“familia Rincón”, de origen de Jaén, descienden de la familia de los ibn
Shaprut, que se convirtieron al cristianismo y fueron los que recibieron ese
apellido del mismísimo rey de Castilla, Pedro I el Cruel.
Cándido T.
Lorite

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